El presidente de la Conferencia Episcopal turca, Luigi Padovese, que hoy se iba a reunir con el Papa en Chipre, murió degollado por su chofer y guardaespaldas en su casa de verano en la ciudad de Iskenderun, tras una discusión. El también obispo católico de Anatolia (Turquía), de 63 años, fue hallado herido de gravedad en el jardín de su domicilio y murió poco después en un hospital.