Buenos Aires, 1 de septiembre.- Nadie puede imaginarse a los jugadores de esta Selección yendo para atrás en un partido, pero la gastroenteritis que dejó a Fabricio Oberto fuera de carrera por tiempo indefinido después del debut, hace que al menos la derrota australiana ante los serbios no sea tan dolorosa. Es que una victoria oceánica le hubiera dado automáticamente el uno del grupo A al equipo de Sergio Hernández, y eso en las actuales condiciones ya no parece ser un buen negocio.
Ahora la definición del primero y segundo lugar del grupo será mano a mano entre argentinos y serbios, y en ese choque la Selección está en inferioridad de condiciones, al menos eso se desprende de la comparación del plantel disponible en cada uno de los equipos. Es decir, que mañana Argentina puede perder con Serbia y no por eso habrá que pensar que es porque así lo eligió.
El único argumento que se tiene en cuenta a la hora de plantear esta teoría de que para Argentina es preferible ser segunda antes que primera es el tiempo extra de recuperación que tendrá Oberto si la Selección termina como escolta de Serbia. El ganador del grupo A juega el sábado con el cuarto del B, en cambio el segundo tendrá libre hasta el martes antes de cruzarse con el tercero del B. Las posiciones del segundo al cuarto de ese grupo se repartirán, casi con seguridad, entre Croacia, Brasil y Eslovenia. Contra cualquiera de esos equipos Argentina puede ganar o perder en la actualidad.
Un equipo que por distintas razones no tiene aquí a Emanuel Ginóbili ni Andrés Nocioni, no puede darse el lujo de perder más piezas importantes. Y Oberto lo es. A pesar de no haber tenido en las últimas temporadas de la NBA el rodaje que un jugador de su clase merece y que acaso sí hubiera conseguido en Europa, el cordobés demostró en el partido ante Alemania que podía cambiar el chip y amoldarse a las necesidades de la Selección.
Esta vez no es tan importante el rival que toque en el cruce como llegar a los partidos eliminatorios lo más enteros posible. ¿Sirve de algo pensar en esquivar a Estados Unidos hasta la final o hacer cálculos para ver en qué posición va a terminar España y si nos tocaría en un hipotético choque de cuartos? De nada. El aporte de Juan Gutiérrez y Román González no alcanza para hacer olvidar a Oberto. Por eso, más que nunca, Argentina necesita tiempo.
