El 8 de febrero de este año, la gestión de Juan Carlos Gioja recibió el aval del Concejo Deliberante para rescindirle el contrato a la empresa Nacusi, que tenía bajo su control la construcción y venta de nichos en el cementerio San Miguel. De esa forma, el municipio tomó bajó su órbita toda la administración y encaró un plan de obras para renovarlo. La primera etapa consiste en el cierre perimetral de todo el predio ubicado sobre calle Doctor Ortega y Meglioli y la construcción de 500 nichos, cuyo valor es de 2 millones y medio de pesos. La segunda parte comprende la terminación de una capilla, la que tiene un 40 por ciento de ejecución, y la construcción de cuatro salas velatorias, que tienen un costo de 1.260.000 pesos. El último eslabón del plan de obras es la puesta en marcha de las salas crematorias, cuyo monto asciende a los 560 mil pesos. El plazo de ejecución de las dos primeras etapas es de seis meses mientras que la tercera fase depende de la aprobación del informe de impacto ambiental.
