Los equipos brasileños se caracterizaron siempre por un fútbol ofensivo y vistoso que, al igual que los boxeadores mexicanos, se defendían atacando. Recién en los últimos años, incluso a nivel selección, y después de varias decepciones comenzaron a “fabricar” en sus canteras defensores, ejemplo de ello es Lucio, que trasladó su firmeza por varios clubes grandes de Europa.

Este Corinthians apoya su fútbol en un estilo que da prioridad a la defensa. Seguro atrás con dos centrales ágiles para cerrar y cubrir por abajo y arriba, recibió sólo dos goles durante todo el torneo, y convirtiendo en el arco de enfrente lo justo y necesario se coronó. Leandro (en la foto anticipando a Silva) y Chicao son dos de los pilares en los que cimentó su logro.