�En el pasado, los cardenales estaban confinados a áreas alrededor de la Capilla Sixtina, famosa por los frescos de Miguel Angel, y no se les permitía salir hasta que hubieran elegido un nuevo Pontífice. Pero las reglas cambiaron antes del cónclave del 2005 y ahora los prelados residen en un cómodo hotel en el Vaticano mientras no están votando en la capilla.
El portavoz del Vaticano, el sacerdote Federico Lombardi, dijo ayer que se sortearán los dormitorios en que dormirán los cardenales, que tendrán prohibido todo contacto externo, incluidos correos electrónicos y llamadas telefónicas.
Se instalarán aparatos inhibidores alrededor de la Capilla Sixtina y del hotel para bloquear señales del exterior y el uso de celulares en la zona.
Asimismo, Lombardi dijo que entre los temas debatidos en la Congregación de ayer se trató el rol de la mujer en la Iglesia, en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer. Los cardenales también discutieron sobre diálogo interreligioso, bioética y misericordia, agregó. Los purpurados volverán a reunirse hoy en el Aula Nueva del Sínodo, lugar de las congregaciones.