Linternas, vinchas y anteojos luminosos, antorchas caseras y hasta algunos veladores que funcionan a pila, fueron suficiente para ponerle luz a la noche. Sumado a esto, la alegría de los más de 7.000 niños de Nivel Inicial hizo que la jornada fuera perfecta. Así, entre canciones infantiles y una caminata hasta el Centro Cultural Estación San Martín, se festejó los 50 años de la Educación Privada.

Todo fue una fiesta. Si bien el festejo arrancó a las 20, desde antes se respiraba la alegría en los alrededores del Centro Cívico. Con carteles que promovían la paz, el respeto, la dignidad y el amor, los chicos llegaron al festejo acompañados por sus papás. Por eso, se calculó que hubo más de 13.000 personas. Previo al arranque, en las esquinas céntricas, los niños no pudieron disimular el entusiasmo y la ansiedad. Incluso, antes de que el Sol se escondiera del todo ya querían prender las luces.

Con un fuerte estallido de una bomba, la alegría se volvió incontrolable. Y los chicos arrancaron la marcha. Desde todos los flancos coparon Estación San Martín. Algunos partieron desde España y Córdoba (hacia el Norte), otros caminaron hacia el Sur, desde España y Libertador, mientras que el resto lo hizo (hacia el Oeste), desde la esquina de Mitre y Santiago del Estero.

A paso lento las columnas avanzaron hacia el escenario central. Aplaudiendo, sacándose fotos y luciendo todo tipo de cotillón luminoso los niños fueron los grandes protagonistas de la noche e hicieron que la oscuridad desapareciera por momentos. Y los adultos que también caminaron no se quedaron atrás. Ellos también se animaron a ponerle brillo a la noche y llevaron coronas y hasta narices de payasos con luces rojas.

Cuando llegaron, como si fueran pequeñas luciérnagas no dejaron un espacio libre frente al escenario. Sentados en los hombros de los padres. Subidos algunas sillas de un restaurante o trepados en las paredes de la Estación, los chicos no quisieron perderse nada. Es que, desde el escenario saludaron a todos los colegios (unas 50 instituciones), prendieron una antorcha que simbolizaba la luz de los chicos y soltaron una decena de globos blancos.