Parecía que no faltaba nadie. Si hasta los personajes de los cuentos, de la mitología y de películas estaban presentes. Junto a ellos 47 mil personas vibraron el sábado con la pasada de cada una de las agrupaciones.

Cada bailarín y cada músico desplegaron la magia necesaria para que el Carnaval por Siempre Chimbas fuera una verdadera fiesta. Y para que el calor de los cuerpos se contagiara en el público. De esta forma, la alegría y el entusiasmo no paraban. Es que una gran variedad de colores se adueñó de cada minuto, y el retumbar de los tambores hacía que desde cada silla, las palmas y el movimiento de hombros del público acompañaran la música.

Con la tardanza típica de cada edición. El carnaval se extendió durante más de 5 horas. Pero a pesar de la larga espera para ver a los artistas en escena, las 47 mil personas (según el conteo de la policía), disfrutaron hasta el hartazgo del Carnaval más convocante de la provincia.

A lo largo de los 800 metros de corsódromo los vecinos de Chimbas y de otros departamentos coparon el Barrio Los Pinos. Esta concurrencia despertó la felicidad del intendente local Mario Tello, quien junto a otras autoridades también pudo desplegar su baile con algunas de las participantes. Así, para poder disfrutar del espectáculo es que más de 3.000 sillas fueron distribuidas a lo largo del corsódromo. El resto de la gente estuvo parada o llevaban sus propios bancos o reposeras. Es más hasta hubo vecinos que disfrutaron desde los techos de las casas.

La autobomba fue la encargada de abrir la noche, en ella la candidata a Reina del Sol por Chimbas, Mariana López acompañó a la Reina actual del Carnaval, Verónica Linares. Atrás llegó tocando música de murga, la agrupación Rayuela que no compitió pero que igualmente recibió muchos aplausos. Después fue el turno para los anfitriones y con ellos explotó el corsódromo, para luego darle lugar a las bellezas de cada agrupación, que como cada año no pudieron salvarse de la infaltable espuma que dejó a más de uno totalmente blanco.

Las bailarinas fueron unas de las partes más aplaudidas del espectáculo. Sobre todo cuando a la pasista le tocaba bailar al compás de la batucada durante 5 minutos frente al jurado. Ahí desplegaban todo su habilidad, belleza y sensualidad para cautivar la mirada de los espectadores.