En la saga de violencia que envuelve a Newell’s Old Boys, un negocio de la familia del jugador Lucas Bernardi fue atacada con bombas de estruendo y piedras, que incluyó un mensaje al más puro estilo mafioso. ‘Con Newell’s no se jode’, fue la amenaza que selló el ataque contra el negocio gastronómico de un familiar de Bernardi, sobre la transitada avenida Pellegrini, de esa ciudad. A raíz de eso el futbolista se alejaría del club.
