Hacía un par de años que un hallazgo arqueológico no causaba tanta atención, al menos desde el punto de vista de la comunidad en general. Entre los últimos, se encuentra el prolífico 2010. Aquel año, mientras unos obreros trabajaban en una excavación en calle Santo Domingo, en Rodeo, encontraron restos óseos humanos que, tras la investigación de rigor, determinaron que pertenecían a la cultura Angualasto. Lo particular del hallazgo fue que por primera vez descubrieron al menos dos cuerpos de los angualastos enterrados juntos, algo inédito hasta entonces.
Ese mismo 2010 aparecieron huesos humanos mientras realizaban trabajos en un zanja que había abierto Energía San Juan en un sector de la plaza 25 de Mayo, que obligó a la intervención de Patrimonio Cultural. El hallazgo fue similar al ocurrido en el año 2000, justo debajo de la Catedral y en el que encontraron restos humanos que pertenecían al siglo XVIII o principios del XIX. Previamente, en la Casa de Sarmiento habían encontrado objetos que pudieron haber pertenecido a la familia del prócer y otros que pudieron ser de la cultura Calingasta o Angualasto, mientras buscaban los cimientos de la construcción.
