El trofeo de segundo puesto es el que trajo el equipo sanjuanino que participó en la Copa Robótica 2019, en Buenos Aires. Los cinco integrantes más su mentor volvieron a San Juan con todas las ilusiones de seguir en el camino de darle una utilidad a su robot: ese es el objetivo que se propusieron tras la competencia.

El torneo fue lúdico y pese a algunos contratiempos que surgieron en las rondas que les tocó jugar, supieron sumar los puntos necesarios para quedar en el segundo peldaño a nivel nacional, detrás de Misiones. Con una sonrisa en sus rostros, se reflejaba la satisfacción de haber creado un robot que respondió en cada desafío. Pero aseguraron que se quedaron con el sabor amargo de no haber conseguido el primer puesto. Los equipos de cada provincia diseñaron y programaron a sus robots bajo la consigna de que debían poder cumplir tareas de limpieza en "océanos contaminados".

El grupo local estuvo compuesto por Franco Terenti de la Escuela Industrial (capitán del equipo), Hugo Castro de la Escuela Boero, Cristian Lucero de la Escuela Industrial, Francisco Ramos de la Escuela Obispo Zapata de Caucete, Paulina Fernández del Colegio Integral y su mentor Leopoldo Slawiñski.

Todos fueron elegidos a través de una convocatoria y tuvieron solamente dos meses para conocerse y armar el robot que utilizaron en la competencia. "Nos pasábamos más de 10 horas haciendo pruebas para que funcionara", explicó Franco.

Se reunían en la casa de Leopoldo y, entre risas, contaron que se la pasaban comiendo panchos. Poder terminar el robot se había convertido en una prueba contrarreloj. Los adolescentes combinaron su tiempo escolar con las reuniones del equipo.

 

 

El mentor de los chicos, quien es ingeniero electrónico y trabaja en el Conicet, destacó que los chicos emplearon sus conocimientos de mecánica, física, matemática y programación para elaborar el robot.

Además, durante la competencia tuvieron que saber controlar los nervios, el estrés y planear estrategias para el juego. Cada uno sabía el rol que debía cumplir y ante la mirada de Leopoldo, supieron ganarse el elogios de sus contrincantes. "Muchos nos dijeron que nos merecíamos ganar", resaltó Franco.

Francisco y Hugo fueron los integrantes del equipo que diariamente recorrían más de una hora de ida y otra de vuelta para poder cumplir con la asistencia a las reuniones. Uno vive en Pozo de Los Algarrobos y otro en Carpintería: "Siempre me dormía en el colectivo y una vez me desperté en Media Agua", recordó Hugo y desató la risa de los compañeros. 

Los estudiantes que sobresalen notablemente en lo que hacen tienen la intención de llevar el robot a las escuelas de la provincia y están buscando el financiamiento para compartir sus experiencias. "Queremos que muchos chicos se contagien y se sumen", sostuvo Cristian.

 

La metodología del juego:

 

 

El equipo local obtuvo 730 puntos totales, contra 1028 que obtuvo Misiones en la tabla general. En los puntos por partido, solo quedaron dos puntos debajo de los campeones con 14 puntos.

Los equipos de cada provincia diseñaron y programaron a sus robots bajo la consigna de que debían poder cumplir tareas de limpieza en océanos contaminados. Todos los equipos recibieron el mismo kit de herramientas e instrumentos para el armado del robot. Al menos un miembro por equipo, como regla, debía hablar inglés para, en caso de ser ganador, poder comunicarse en la competencia de Dubai. 

El torneo organizado por el Ministerio de Educación e Innovación de la Ciudad y Educabot, se desarrolló en el Estadio Mary Terán de Weiss, donde una plataforma de unos 16 metros cuadrados era el “océano” en el que los robots competían por ver cuál era capaz de recoger la mayor cantidad de “contaminantes” que estaban representados por pelotas de Vóley y de Golf pintadas de naranja, a las cuáles debían depositar en plataformas de distintas alturas.

 

Video/ edición: Marcos Carrizo.