A Maradona le viene bien que recién en junio es el próximo partido por Eliminatorias, por lo que tendrá tiempo para poder digerir semejante derrota. Esto que le pasó, de ir en un camino de pétalos de rosas a darse un porrazo de boca en las espinas, podría provocar cambios. Esta derrota no se le puede adjudicar solamente la culpa a la altura. Porque esta actuación de un equipo sin reacción ante la adversidad se vio en el espejo de aquellas que hicieron que renunciara Basile. ¿Rodará alguna cabeza para futuras convocatorias como el recién llegado Papa o el histórico Zanetti? ¿Habrá que diseñar otras variantes dentro de un partido por si Messi no está iluminado, como sucedió ayer? ¿Cuando el vértigo no es la receta, qué pensará como alternativa? Lo que no hay que considerar es que Maradona piense en Riquelme. Porque para Maradona es el enganche el que debe dar la primera señal de acercamiento. De los golpes debe aprenderse y Maradona se dio uno grande. Habrá que ver si mete mano en el plantel o todos serán indultados.
