San Juan, 11 de junio.- Hace diez años Miguel Marinero llegó al Hospital Marcial Quiroga por una úlcera en una de sus piernas. Hoy, y pese a los incesantes reclamos de las autoridades, continúa viviendo en una habitación del Servicio del Quemado de ese nosocomio.

Tranquilo, solidario y colaborador, así definen en el hospital a este hombre de 43 años que es parte del paisaje cotidiano de San Juan, aunque pocos lo conozcan por su verdadero nombre. El ‘Mama-mama‘, pseudónimo que se ganó por los sonidos que emite, ya que es sordomudo, es este hombre que hizo del hospital su casa y del personal su familia.

Muchos dicen que el ‘Mama-mama‘ trabajó años atrás en la Feria Municipal de Capital y también se dedicó a la prostitución, pero en los últimos tiempos vendió estampitas y cuidó autos en la puerta del hospital ubicado en Rivadavia. Sus múltiples actividades lo convirtieron en esos personajes clásicos de la provincia, aunque pocos sepan la verdad de su situación.

Quienes comparten el día a día con Miguel, aseguran que fue el abandono familiar, social y del Estado lo que terminó provocando esta situación a la que no se le encuentra solución. “Él estaba a cargo de una tía, mientras estuvo internado la mujer falleció y se quedó sin nadie que lo cuide. El médico que lo atendió lo mantuvo acá un tiempo para darle todos los cuidados que necesitaba, pero lo cierto es que el tiempo pasó y él sigue acá”, relató la actual jefa de Servicio, Inés Garcés.

La muerte de su tutor no fue el único detonante para que Miguel terminara refugiándose en el hospital. Personal del nosocomio aseguró que existe un hermano que no puede, o quiere, alojarlo en su casa. “Son muchas las cosas que le pasaron a este hombre y la verdad es que está solo sin un lugar donde ir. Nosotros hacemos todo lo que podemos, le damos un lugar, comida, ropa y cuidados, pero no es nuestra función. Acá hay gente que tiene que darle una respuesta a una persona discapacitada que no tiene dónde ir”, expresó el director del hospital, Enzo González Iaiza.

Aunque desde el hospital todo el personal manifiesta un gran cariño por Miguel, insisten en la necesidad de su traslado a un lugar apropiado. “La gente que se encuentra en el servicio está propensa a contagiarse enfermedades por la baja de defensas que le provoca tener alguna parte de su cuerpo quemada. Miguel se pasa todo el día en la calle y, sin querer, es transmisor de gérmenes”, explicó la doctora Garcés al mismo tiempo que aclaró que otros pacientes se sienten incómodos ante la presencia del “Mama-mama” en el lugar.

“Cuando llega alguien con alguna urgencia Miguel empieza a gritar para que los atendamos rápido, es su manera de comunicarse y la gente no lo entiende y se asusta. Tuvimos casos de pacientes que se quejaron por tener que compartir la habitación con él”, agregó la profesional.

“El hospital no es el lugar para que una persona viva, además es una responsabilidad que nos excede. Nosotros nos dedicamos a la salud y nada más”, agregó el director del hospital.

Estas argumentaciones, más el aporte de varios asistentes sociales, fueron presentadas a la Dirección de Discapacidad, Ministerio de Desarrollo Humano y la Justicia, pero en 10 años la respuesta nunca llegó.

“No tenemos respuesta de nadie, todas las autoridades que pasaron por acá trataron de hacer algo con este tema y nunca pudo resolverse. Hemos hablado con medio mundo, presentamos amparo tras amparo y nadie se hace cargo”, dijo González Iaiza sobre los trámites realizados para conseguir el traslado.

“Nosotros no buscamos dejarlo en la calle, es una persona que no puede valerse por sí sola, pero el hospital no es un lugar para que viva. Los organismos como la Justicia no dan respuesta. Queremos que lo deriven a un lugar donde esté cuidado y que le permita relacionarse con la sociedad y progresar o una vivienda para que sea el hermano quien lo tenga a cargo”, agregaron desde el Servicio de Asistencia Social.

Mientras los expedientes se acumulan en un Juzgado de Familia y los organismos no dan una respuesta, el “Mama-mama” continúa sin tener un lugar dónde vivir y ocupando una habitación de hospital.