Si Juan Giglio hubiera imaginado siquiera que hacía sólo un rato acababan de arreglar las colmenas, ni se habría acercado. Pero no tuvo la posibilidad de estar alerta: el hombre llegó ayer hasta el surtidor que está al lado, entonces las abejas, alteradas por el movimiento reciente, se le fueron encima en cuestión de segundos. De ahí en más siguió un revuelo de película, con Giglio manoteando el aire desesperado y pegándose con un trapo, con sus familiares intentando asistirlo mientras se sacaba del cuerpo las abejas enardecidas, y un traslado al Hospital Rawson, donde lo tuvieron que internar, ponerle una mascarilla de oxígeno, bajarle la temperatura, colocarle suero y sacarle, uno por uno, los 50 aguijones que le quedaron incrustados en el cuerpo, algo de lo que no tienen antecedentes en Urgencias.
El accidente con los insectos sucedió en una finca de Alto de Sierra, en Santa Lucía, donde Giglio vive con sus familiares y hace varios trabajos. Según comentó una pariente, el hombre, de 52 años, salió a buscar agua temprano, al surtidor que está justo al lado de las colmenas que le pertenecen al dueño del predio, que no es familiar de ellos. "Siempre que sacás miel o trabajás en la colmena, las abejas quedan un rato muy nerviosas. Y entran y salen por unos agujeros, no es que eso esté cerrado", explicó la mujer, que no quiso dar su nombre. Dicho y hecho: por puro instinto defensivo, los animales salieron en enjambre y atacaron de inmediato a Giglio, quien encima tiene la mala fortuna de ser alérgico, según dijeron desde la guardia del hospital.
Al Rawson ingresó a las 11.35, con la cara, el pecho y parte de los brazos casi deformados, llenos de ronchas y con los puntos negros de los aguijones aún visibles. Horas después, ya estabilizado médicamente, aún se lo veía demacrado y seguía respirando con asistencia de oxígeno. También tenía suero y los profesionales de Urgencias habían hecho todo lo posible para bajarle la fiebre, producto de la reacción alérgica del paciente, según comentaron en la guardia. Finalmente le dieron el alta ayer mismo, y aunque el episodio no tuvo el tono trágico de las abejas que mataron a una mujer en Santiago del Estero hace sólo un mes, para Giglio fue algo que le dejará huellas por un buen tiempo.

