Sentados cerca del altar y con cara de nervios y alegría los 12 hombres descalzaron su pie derecho para que Delgado hiciera el rito de todos los Jueves Santos. El lavado de pies sucedió anoche durante la misa donde se recordó la Última Cena de Jesucristo con sus apóstoles. En la ceremonia la gran cantidad de personas presentes hizo que se viviera una jornada de mucha emoción.
Si bien el lavado de los pies generalmente se hace a otros sacerdotes o ministros de la Eucaristía, en la Catedral hace tiempo que se eligen a otros hombres. Es por esto que en los últimos años los elegidos fueron jóvenes de la Acción Católica y pacientes psiquiátricos. Y este año, sin perder la costumbre se seleccionaron a 12 hombres, de distintas edades, que colaboran con la Catedral. Jóvenes de la Acción Católica, padres cercanos a la Iglesia y otros fieles fueron los hombres que recibieron la bendición.
Durante la homilía Delgado habló de su viaje a Cuba y haciendo una delicada alusión al aborto dijo: ‘Lavar los pies de los más indefensos es proclamar el valor de la vida. Es necesario que se la defienda porque es muy valiosa antes de nacer’.

