* Permite al niño mantener un estrecho vínculo con ambos padres. * Atenúa el sentimiento de pérdida de quien no tiene la guarda, estimulando las responsabilidades del progenitor no guardador. * Atenúa el sentimiento de pérdida padecido por el hijo. * Incentiva a ambos padres a no desentenderse de las necesidades materiales del niño. * Evita que existan padres periféricos, posibilita que el menor conviva con ambos padres, reduce problemas de lealtades y juegos de poder. * La idoneidad de cada uno de los padres resulta reconocida y útil.
