Las pilas y baterías usadas y agotadas, provienen en su mayoría del uso de distintos artefactos: juguetes, electrodomésticos pequeños, equipos de música, relojes, computadoras, etc., forman parte de la generación habitual de residuos domésticos o domiciliarios. Algunas clases de pilas y baterías contienen compuestos químicos que, en el caso de ser dispuestas incorrectamente una vez agotadas, podrían afectar negativamente al ambiente, incluidos los seres vivos. Estos residuos cuya generación no se limita exclusivamente al ámbito industrial o comercial, sino que involucra principalmente el uso hogareño y, que además poseen características peligrosas, están incluidos dentro de los que genéricamente se denominan residuos peligrosos. En nuestra provincia encontramos distintos sectores y mercados destinados a la recolección de estos elementos. Desde Medio Ambiente, Yalia Daroni, subsecretaria de desarrollo sostenible, explica que en el Centro Cívico hay un gran contenedor recolector de estos elementos y en los mercados de venta de electrónica y supermercados, también poseen lo mismo a través de capacitaciones que se dieron desde medio ambiente. El camino que siguen estos elementos tóxicos es una vez que se retiran los contenedores con pilas se llena un camión con la cantidad determinada y van a la ciudad de Córdoba donde se encuentra el pozo de seguridad. Allí se estabilizan y se lixidan.