Cada domingo, cuando el Parque de Mayo se llena de sombras, empieza la movida. En la esquina Sur del lago, se juntan los motoqueros, sus chicas, la gente y arranca el show del ruido y el fuego. Es como una improvisada exposición tuning de motos, donde hay una particularidad: los motoqueros se desafían para ver cuál moto larga más fuego por sus escapes o hace más ruidos con sus explosiones. Hay motos de distinta cilindrada, colores y marcas, y el espectáculo, que ya es una fija dominguera, reúne a cientos de personas.

No hay premios ni picadas de velocidad. Sólo es ruido y facha. Y las grandes protagonistas son las máquinas que escupen fuego, que no siempre son las más tuneadas. Las llamas le meten calor y luz a la noche, entre el asombro de la gente que se pregunta cómo hacen para que esas motos que pululan por las calles sanjuaninas puedan generar semejante espectáculo. "Hay diferentes modos, poniéndole dos bobinas, atrasando el punto; pero para que largue fuego, la nafta tiene que pasar por el caño de escape. Después, todo pasa por la maña para conseguir la llamarada más grande", dijo Oscar Páez (19), dueño de una Gilera Smash 110cc.

Los duelos nacen de improviso. Un motoquero empieza a acelerar la moto, tratando de hacer el mayor ruido posible, y desde otro sector, un contendiente desafía con nuevas aceleradas. Entonces, como las máquinas tienen incorporados artefactos especiales, empiezan las explosiones del motor, similares a disparos de armas de fuego. Como no hay jurados, son los gritos de los chicos los que determinan al ganador.

Lo mismo pasa con las motos que largan fuego, que tienen una modificación especial, diferente a las que generan explosiones (ver infografía). Un motoquero desafía y otro contesta, aunque ahí es más fácil definir al vencedor, por el tamaño de las llamaradas de fuego. El juego es peligroso, además de reducir la vida útil de algunas partes de las unidades, como el caño de escape, válvulas y pistones. Pero no deja de ser entretenido.

"Cada vez vienen más motos al Parque. Está bueno porque te divertís, mostrás tu máquina, ves lo que otros pusieron nuevo. Muchos llevamos las motos a los mecánicos entre semana, para el agite del domingo", contó Leandro Valenzuela, dueño de una Honda 125cc.

Además del fuego y las explosiones, la otra atracción pasa por las motos mismas. Y es que abundan los chiches de tuning. Para dejar cambiada una moto de origen chino, que son mayoría en el Parque y en las calles, hay un par de modificaciones radicales. Una es colocar extensiones en los soportes de la rueda trasera, por lo que la moto se ve más larga. La otra es bajarla, a través de las suspensiones, por lo que queda chatita. Luego se coloca accesorios especiales, llantas de rayos, caños de escape de competición y faritos de luces LED por cualquier lado, desde el motor hasta los tapacadenas. Para los chicos, una moto de origen chino tuneada, que 0KM vale unos 3.900 pesos, puede cotizarse al doble con estos elementos.

Y mientras pasa la Policía mirando de reojo y la gente se junta alrededor de las motos, desde el otro lado de la calle empiezan las aceleradas y las explosiones. Es hora de otro duelo en el Parque.