�El derrotero de sinsabores que acumula este proyecto comercial va desde idas y vueltas en el grupo inversor hasta modificaciones edilicias del proyecto original. De movida y al año de hacer el anuncio, trascendió que el proyecto se había caído. Tras cartón, aclararon que se hacía y que estaría listo a finales del 2012, algo que no ocurrió. En el medio, la propuesta para entrar en el negocio llegó a manos del senador Roberto Basualdo, quien desistió de ser parte. Otro que entró y salió, fue el empresario Fabrizio Benedetti. También hubo quejas porque la obra recayó casi en su totalidad en empresas foráneas.
