Ivana Gamboa tiene cuatro hijos, dos de los cuales transitan, según ella, por una de las etapas más complicadas de la vida: la adolescencia. Con el tiempo aprendió que el secreto para sobrellevarla lo mejor posible es convertirse en una mamá compinche antes que en una represora. Contó que de esta manera logró que sus hijos le tuvieran confianza y le confesaran todos sus proyectos, problemas e inquietudes. Es por eso que decidió compartir su experiencia de vida con otras madres que no saben cómo lidiar con los adolescentes. Ivana integra un grupo de 20 amas de casa veinticinqueñas que se unieron para dar consejos a mujeres de escasos recursos y de zonas alejadas del departamento, sobre la crianza de los hijos, de cómo cocinar barato y nutritivo, de cómo mejor la autoestima, entre otros temas. Lo hacen con el apoyo de la Dirección de la Mujer de la Municipalidad de 25 de Mayo, que se encarga de darles los medios necesarios para que puedan difundir sus enseñanzas.

"El mate no sólo sirve para sacar el cuero, sino también para aprender cosas que pueden mejorar la calidad de vida. Por eso decidimos llamarle Rueda de Mates a este proyecto que nació con la intención de ayudar, con pequeñas cosas y detalles, a que las mujeres del campo y de escasos recursos puedan vivir un poco mejor". De esta manera Juana Castro, esposa del último carrerito veinticinqueño, y que forma parte de este grupo de amas de casa, contó que las charlas y consejos se dan mate de por medio con mesones colocados en medio de la calle para que ninguna vecina se sienta menospreciada por no haber elegido su casa para la mateada.

Chicha sintió que se moría cuando cerró la fábrica de dulces en la que llevaba años trabajando. Sobre todo porque veía esfumarse la posibilidad de que su hija pudiera terminar el curso de secretaria contable y de auxiliar en Hotelería y Turismo. Pero no bajó los brazos. Comenzó a preparar dulces caseros y pastelitos para venderlos puerta a puerta, actividad que le ayudó a mantener a su familia y que realiza hasta el día de hoy. "Mi lección para las mujeres es que querer es poder, que bajar los brazos no sirve de nada, y que nadie se muere de hambre en estas tierras -comentó esta ama de casa de 60 años-. En las visitas que hacemos también les enseño que no hace falta tener tanta plata para preparar algo rico, sino que sólo se necesita imaginación, un poco de harina, un poco de azúcar y un par de huevos".

Pero las enseñanzas de este grupo de amas de casa no sólo pasan por recomendaciones para aprender a cocinar barato y nutritivo, a coser, bordar o pintar en tela, sino también a mejorar la autoestima, a hacer valer los derechos de la mujer, y a usar métodos anticonceptivos para evitar embarazos no deseados. "Los hombres de este departamento son muy machistas y creen que ellos son los únicos que pueden tomar decisiones -contó Luisa Morales-. Por eso hice un curso de Educación Sexual, para enseñarles a las mujeres del campo sobre los diferentes métodos anticonceptivos para que ellas también puedan decidir si quieren tener un hijo o no".

Este grupo de amas de casa contó que Rueda de Mates con el tiempo fue adquiriendo trascendencia y hoy cuenta con la participación de médicos, entidades solidarias y de la propia esposa del intendente de 25 de Mayo, que aprovechan las visitas a las diferentes localidades para brindar consejos básicos de cómo prevenir enfermedades, distribuir ropa, calzado, útiles, juguetes y hacer chocolate para los niños.