Unos pocos productores de tomate, de los clásicos, que siempre hicieron, se decidieron esta campaña 2014/15 a transplantar muy temprano, y cubrir sus lotes con mantas térmicas. Por cuestiones de códigos, preferimos no identificarlos en base a su pedido, pero a cambio nos dejaron ver en sus fincas los trabajos y dialogaron sobre sus expectativas. Esto fue entre el 20 y 29 de agosto, pero hubo agricultores que empezaron antes de esa fecha.
Entre las ventajas que acarrea este tipo de calendario y metodología de trabajo, aparecen a juicio mismo de los chacareros: la agroindustria entra antes a trabajar, haciendo más extendido el abanico de meses de trabajo (entrando en primer quincena de diciembre) y llegando a mayo con los tardíos; también que al cosechar más temprano hay más oferta de mano de obra en las zonas de producción y también que se aseguran algún sobreprecio al ya fijado por las conserveras para el tomate temprano normal. Otra a favor es que las tierras están desocupadas más temprano y se pueden preparar para una chacra invernal (como acelga, espinaca o brócoli) con más comodidad pensando que se demoran unos 25-30 días para hacerlo correctamente, con varias pasadas de cincel y discos. Incluso algunos dicen que hay menos tormentas en esas primeras cosechas de frutos y menos riesgos climáticos. Como se ve se pone atractivo el asunto.
Qué se vio en el campo
Con la máquina italiana Checchi Magli se trabajó en el transplante mecanizado de los cuadros tempranos. Esa es una de las falencias que se detectó en el I Encuentro Argentino de Tomate que se desarrolló hace unos meses en San Juan y que congregó más de 400 personas y especialistas de Chile, Brasil, USA, Italia, España y otros países. Sólo el 7% se hace en Argentina con mecanización en el momento del transplante.
Si bien la calibración de una de las máquinas llevó más tiempo de lo pensado, el productor aseguró que era preferible, porque una vez calibrada, todo sería muy rápido comparado con la realización manual. En cercanías de la calle Vidart, límite con la calle que da colindante con el departamento Rawson, en el momento se colocaban plantines de tomate industria HM 7883, con una máquina modelo Unitrium, de dos cuerpos. Con esta etapa cumplida, entran en la semana 34 en el calendario, logrando cosecha en 150-110 días (13-18 de diciembre).
En otra finca, en las cercanías del INTA de Pocito, se trabajaba en transplante mecanizado, simultáneamente en la colocación de cintas, también de arcos de alambres y mantas térmicas; en distintas etapas de labor. Otra máquina similar, de servicios a campo de San Juan-Agro, efectuaba el transplante, con cuatro bandejas por cuerpo, con dos cuerpos, con una efectividad de 2 hectáreas por día. Explicó el agricultor que previamente se usó herbicida Koltar en el terreno, para arrancar sin problemas de malezas.
Costos
La mayoría de los expositores del encuentro, indicaron que el costo de una hectárea de tomate industria, en el mundo, ronda los U$S6.000. Y a $8,40 en Argentina, son aproximadamente $50.400. Más o menos es lo que gastan los productores, algunos más algunos menos, según manejo, equipamiento, bombeo, etc. De esos números, Arturo Ovalles de Frutos de Cuyo SA, del Grupo Arcor, indicó que normalmente se gasta el 28% en cosecha manual; el 19% en insumos; el 13% en plantín; el 13% en empresas de servicios; el 12% en mano de obra, el 11% en gasoil y el 4% en imprevistos, que siempre surgen.
Por otra parte, los chacareros aseguran que las mantas térmicas para una hectárea, entre material y alambres, más la colocación, se adicionan $12 a 13.000.
El precio fijado por algunas industrias cuyanas para el tomate temprano, es decir primicia, ronda los $0,90 por kilogramo de fruto rojo maduro, con buen estado sanitario. De manera que la apuesta está hecha, ahora hay que sacar la mayor cantidad de kilos posibles.
