La final fue la muestra de dos realidades en contraste. Es que las chicas argentinas llegaron al estadio cantando desaforadamente arriba de dos combis, mientras que las francesas, ansiosas, entraron dos veces al calentamiento previo. Y terminó ganando el más tranquilo. El más equilibrado. El equipo que se sentía seguro de sí mismo. Y esas fueron Las Aguilas. Las heroínas argentinas que reconquistaron aquel título que supieron ganar por última vez en el 2010. Ganaron 3 a 0 con total autoridad. Mostrando una vez más su excelente nivel de juego, su orden,