En marzo de 2011 se produjo el último incremento en las remuneraciones de los empleados públicos y la medida alcanzó también a las autoridades políticas del Poder Ejecutivo. La recomposición salió de la mesa de negociaciones con los gremios estatales (por el Estado participaron el titular de Hacienda, Aldo Molina, y el por entonces ministro de Gobierno, Emilio Fernández) y ascendió a un 23 por ciento.

Los sindicatos solicitaron un nuevo aumento durante el transcurso del segundo semestre del año, aduciendo que la suba de marzo había quedado desactualizada y licuada por los efectos de la inflación. Ante los insistentes pedidos del sector sindical, desde el Gobierno aseguraron que el tema iba a quedar para ser discutido durante este año.