Mucho antes que salga el Sol, la Unión Vecinal del Barrio San Ricardo, en Rawson, abre sus puertas para recibir a dos cooperativas de trabajo que diariamente realizan labores en los talleres ubicados dentro de las instalaciones de la organización vecinal.
El convenio que la unión vecinal firmó conjuntamente con el Ministerio de Desarrollo Humano y la Municipalidad de Rawson habilitó a que dos cooperativas (una dedicada a la metalurgia y otra a la fabricación de premoldeados) puedan utilizar las instalaciones de la organización vecinal a cambio de estructuras que sirvieran para el cerramiento y el mantenimiento de la organización vecinal. "Nuestra idea se basa siempre en el trabajo mancomunado, en la suma de voluntades. No sólo con las cooperativas, que emplean a diez personas cada una, sino con otras uniones vecinales y demás instituciones", explicó María Tobares, actual integrante del triunvirato normalizador que preside la institución. Por las tardes, el playón de la unión vecinal se llena de deporte. Temprano comienzan las clases de fútbol para chicos. Luego aparecen las redes de vóley, los partidos de handball y los instructores de aeróbic para mayores. "También tenemos clases de una disciplina relativamente nueva, parecida al vóley pero con mucho menor impacto que está principalmente dirigido a personas de la tercera edad, entre 60 y 80 años", comentó la presidenta de la organización barrial. Y agregó: "esto nos llena de orgullo porque de esta unión vecinal han salido muchas personas que practican esta nueva disciplina que luego han integrado los equipos de tercera edad que viajan a los juegos Evita que se organizan a nivel nacional". La comisión directiva del Barrio San Ricardo organiza permanentemente eventos en su playón con la intención de recaudar fondos para poder cerrar una parte de su predio. "En el invierno hace mucho frío y queremos llegar a tener una parte cerrada, no solo para el deporte, sino para que podamos brindar más charlas de drogadicción, de violencia y apuntar un poco más al desarrollo cultural de los chicos del barrio", concluyó María Tobares.

