Las tonalidades violetas, marrones, rojizas, se diluían sobre el papel y formaban manchas siguiendo el camino de los pinceles. Se transformaban en montañas, mapas de la provincia, racimos de uva, copas, pájaros y hasta retratos. Así, la gente que se acercó ayer al Centro Cultural Estación San Martín pudo plasmar las imágenes que, según ellos, representan a la provincia, utilizando vino Syrah sanjuanino y acuarelas de colores. La actividad estuvo enmarcada en las actividades que se desarrollan para festejar el 449no aniversario de la Fundación de la Ciudad.
El desafío fue interesante, ya que es la primera vez que se hace una convocatoria abierta para pintar con vino, pero tuvo éxito. Al principio eran pocos los que se animaban a sumergir el pincel en los vasos que contenían el líquido bordó, repartidos por los tablones ubicados al aire libre. Sin embargo, cuando vieron los colores que quedaban en el papel al pintar con el vino, salió a relucir el ingenio. Es que el líquido se transforma en tonalidades muy parecidas a las que se puede ver en los paisajes sanjuaninos.
Claudia Corín, escritora y periodista mendocina que le dio la idea de hacer arte con vino a la Municipalidad de la Capital sanjuanina, explicó que "lo que hicimos fue mezclar vinos de la variedad Syrah que tuvieran distintas tonalidades. Luego los espesamos cocinándolos, para que quedaran impresos en el papel y no se diluyeran". Por eso, a muchos de los pintores aficionados tuvieron que advertirles que no probaran el vino dispuesto al lado de las acuarelas porque estaba "preparado". Y que esperaran para probar los varietales en la cata dirigida, que se hizo más tarde.
Mientras los niños, abuelos, padres y grupos de amigos pintaban, el aroma del líquido hecho con uvas sanjuaninas inundaba el ambiente. Y el vino se transformó en tan buen pigmento que hasta permitió dibujar retratos. "Antes pintaba mucho, pero hace 5 años que no toco un pincel porque me dedico por completo a la fotografía. Ahora retomé la actividad para ver de qué se trata, ya que nunca pinté con vino. Y me gustan mucho las manchas que se forman", comentó Leonardo Vega.
En una mesa ubicada al lado de la suya estaba Magalí, de 3 años, cuyos dedos parecían un arco iris. La niña, que había ido acompañada por su abuela y sus hermanas, se paraba en puntas de pie para llegar a la mesa, pero no se privó de hacer un dibujo.
Una vez que terminaron sus obras de arte, todos los que se animaron a pintar para homenajear a San Juan expusieron sus obras en un soporte. Y las autoridades eligieron los mejores trabajos para premiarlos con sendas botellas de vino.

