Con una gorra para cubrirse del fuerte Sol del mediodía, Laureano Rosas, accedió a todas las notas, todas, con una sonrisa. "Estoy muy feliz por haber ganado esta Vuelta’, comenzó diciendo el muchacho nacido y forjado en la ciudad de Las Flores, provincia de Buenos Aires. Quizás un poco agobiado por el calor y la puna ("me duele un poco la cabeza’) no opuso reparos a ninguna pregunta.
"¿Si tuvimos que trabajar mucho?’, repreguntó a sus interlocutores en la mini rueda de prensa y se contestó sólo: "Sí, debimos esmerarnos porque los equipos rivales nos exigieron en todo momento’.
Justamente el tema pasó por el equipo, ese con el que viene de ganar la Vuelta al Valle en Río Negro y el que lo apuntaló para ganar la Vuelta de Rawson y que ha demostrado en lo que va de la temporada sanjuanina ser protagonista. "Esta victoria, que fue sufrida porque nos puso al límite de nuestra capacidad física, sirve para unirnos como grupo. El equipo está fuerte y eso es bueno de cara a las competencias que vienen’, amplió.
Laureano, que en su anterior paso por San Juan, más corto y menos fructífero, corrió para la Agrupación Virgen de Fátima, tuvo palabras de elogio para Juan Pablo Dotti, quien ayer ganó el segundo parcial. "Fue muy difícil aguantarle el ritmo a Dotti, esta andando muy fuerte y cuando quedamos solos arriba, cualquier distracción mía o alguna avería mecánica me dejaría sin la victoria’, explicó.
Consultado sobre si todo se había dado como lo habían planificado o si hubo alguna circunstancia inesperada, fue tan claro y contundente como cuando devora kilómetros con su bicicleta. "Nuestra idea fue siempre ir arriba, marcando el ritmo y en esa tarea estuvimos implicados todos, los de mayor experiencia y los más pibes. Así lo hicimos y pudimos concretarlo’ dijo quien luego de ganar la etapa sabatino había anunciado que de ahora en más se cuidaría un poco para llegar con todas las fuerzas a la Vuelta’.
