A las 8.30 de la mañana arrancó la odisea de todos los días. Don César, el portero, comenzó a amontonar las tablas, los hierros herrumbrados, los restos de manguera y todo el material en desuso que se puede apilar para hacer algo de espacio. En ese depósito de chapas, sin ninguna protección contra virus y bacterias, tiene que hacer la leche para 155 niños. Es que en la Escuela Juana de Ibarbourou, en 25 de Mayo, no hay una habitación acondicionada para preparar este alimento, única comida para muchos de los chicos de los alrededores. Desde hace años los docentes y padres vienen gestionando la construcción de una cocina ante el Ministerio de Educación que, hasta el momento, no les ha dado una respuesta favorable. Pero no perdieron la esperanza. Hace un par de días volvieron a escribir una nota para presentar en esta repartición, solicitando solución a varias necesidades, en primer lugar, la construcción de esa cocina.
En fila india y frente a la puerta del baño que improvisaron en un depósito de agua, los alumnos de la salita de 4 y de 5 esperaron que su seño les echara una gotita de jabón liquido, sin derrochar, para lavarse bien las manos. Aprendieron que deben hacerlo antes de comer para no contaminar la comida. Un poco más allá, don César trató de espantar con ramas de pimiento las moscas que revoloteaban alrededor de las jarras con leche caliente que colocó en una mesa al aire libre porque en el depósito de chapas, y con mucha suerte, sólo caben él y el quemador donde la calienta. Luego se puso los guantes de látex para servir el desayuno.
Los alumnos del Nivel Inicial pudieron desayunar sentados en su sala, pero algunos de Segundo debieron hacerlo parados bajo la sombra de un árbol. Es que comparten el grado con chicos de Primero, también por falta de espacio. "Tenemos muchas carencias en este establecimiento, pero lo más urgente es una cocina donde poder preparar la leche a los chicos en las condiciones de higiene necesarias -dijo Francisca Bernal, directora de la escuela Juana de Ibarbourou-. El año pasado la escuela entró en el Promedu, un programa nacional de mejoramiento de escuelas, con lo que nos prometieron la construcción de una cocina. Desde el Ministerio nos dijeron que ya están los planos listos, pero hasta que no reciban el Ok de la Nación no pueden llamar a licitación. Y nosotros seguimos esperando".
Hasta el año pasado, don César tuvo que preparar la leche en el fuego. Luego de que los padres tomaran la escuela, el Ministerio de Educación destinó un quemador y gas envasado para este establecimiento. Es por eso que los papás, durante la reunión mantenida con la directora de la escuela, acordaron que si no tenían una respuesta de las autoridades con respecto a la construcción de una cocina, volverían a tomar medidas de fuerza. Dijeron que, como último recurso, prefieren que los chicos pierdan algunos días de clase antes de que se enfermen por tomar leche en malas condiciones.
Hace 10 días los padres tomaron la escuela, medida que, por lo menos y según ellos, cosechó promesas. Autoridades del Ministerio de Educación prometieron agilizar la construcción de la cocina, nombrar un profesor de Educación Física y crear horas de Agropecuaria, tras de las carencias en este establecimiento.

