La mula es el animal mejor preparado para las exigencias de la cordillera sanjuanina y para eso requiere de toda un período de amanse y de adaptación para llevar a un jinete o carga en las albardas. Es un híbrido, es decir que no se puede reproducir, es producto de la cruza de un burro y de una yegua. El resultado es la mula, que puede ser de sexo femenino o masculino pero que, como se señaló, no puede procrear. De esta cruza, y después de casi un año, nace el animal y es muy poco frecuente que la parición pueda llegar a ser doble. Durante los primeros 6 meses, el animal se amamanta de la madre y viene el destete. Después de dos años y medio viene el período de amanse, primero para quitarle las cosquillas y acostumbrar al animal al contacto con el hombre. Después se verá si a la bestia se la destina para silla o para carga. Dependerá, por ejemplo, de la estructura de la mula. Si va a ser destinada a silla, se la acostumbrará a la montura, en caso contrario a la albarda, que es donde se coloca la carga que transportará el animal. En algunos lugares de la cordillera sanjuanina la mula es, más allá de la alternativa de un helicóptero, el único medio de transporte porque por algunos senderos muy estrechos ni siquiera una moto de enduro puede ingresar. Para que un animal esté ciento por ciento operativo, el veterinario José Mario Solla dijo que la edad ideal es recién a los 6 años. Y después tienen una prolongada vida útil. De hecho, la mayoría de los animales que participan en el cruce lo vienen haciendo desde el 2005.
