Hace casi dos meses que no sabe lo que es tomar un biberón de leche y mucho menos aferrarse al pecho de su mamá. Una sonda conectada en su cuerpito, que apenas alcanza los 3,8 kilos, es el único medio que tiene para alimentarse. Luz Azcurra tiene 8 meses y desde julio se encuentra internada en el Hospital de Niños porque nació con una patología llamada oclusión intestinal. La beba lucha cada día por salir adelante, pero su cuadro de desnutrición producido por la misma enfermedad es una dificultad que incluso puede dejarle secuelas graves. Y que, si no le permite alcanzar el peso mínimo para operarla, pone su vida en peligro.

Un día está de buen humor, sonríe y hasta balbucea. Otro, apenas puede dormir y llora sin descanso. Esto es lo que cuenta Belén, su mamá, que no se mueve del hospital desde que Luz fue internada. De ser una beba regordeta con ojos inmensos y vivarachos, pasó a tener casi el mismo peso que cuando nació y con la piel arrugada por el descenso brusco de peso. Está pelada y parte de los intestinos los tiene al descubierto y conectados a un drenaje. La desnutrición es causada porque, al no funcionale los intestinos normalmente, tiene problemas para alimentarse. "Nos dijeron que tendrá retraso mental y motriz, que no crecerá como los otros niños", contó Jesús, el papá.

Luz nació justo el día de Reyes Magos y fue mucho más que un buen regalo para Belén y Jesús, que vivían en 25 de Mayo, ya que es la primera hija de la pareja. Durante los tres primeros meses de vida, la beba creció sin problemas. Pero el constante vómito, la hinchazón del vientre y los problemas para defecar hicieron que los papás la llevaran al hospital.

El diagnóstico definitivo no fue dado de inmediato. De hecho, en un primer momento se sospechó que tenía un intestino más. Sin embargo, cuando la operaron el pasado 26 de julio, los médicos detectaron que se trataba de una oclusión intestinal (ver infografía). Según los especialistas, la beba nació con ese problema, pero se trata de una patología cuya sintomatología es difícil detectar. Durante la primera intervención quirúrgica no pudieron unirle los intestinos y es lo que intentarán hacer en la próxima intervención con una sutura mecánica. Los médicos dijeron que esto se realizará dentro de 20 a 40 días, cuando la beba aumente un poco más de peso y haya pasado el tiempo adecuado entre una operación y la otra.

Desde que Luz comenzó con problemas, sus papás tuvieron que mudarse a Santa Lucía para estar más cerca de su hija. Sin embargo, desde que está internada en Terapia Intensiva, no se mueven del hospital. Lo que esperan es que la beba se recupere, que vuelva a tomar leche en una mamadera y vuelva a dormir en su cuna. La pareja tiene un lote en 25 de Mayo y el municipio le entregó algo de material para comenzar la construcción. El intendente de Santa Lucía, Aníbal Fuentes, también les ofreció ayuda. Mientras que desde Desarrollo Humano se comprometieron a conseguir la válvula que necesitan para unir los intestinos de Luz. Si todo sale bien, y una vez que haya recuperado su peso, la beba podrá regresar a su hogar después de la operación, según dijeron los médicos que la atienden en el Hospital de Niños.