Al entrar al taller, los 13 relojes de pared ya brindan un ambiente especial a esa habitación que alberga a cuatro artesanos dedicados a la relojería y joyería. Son Juan Carlos Vásquez (65) y sus hijos José (40), Maximiliano (38) y Gabriel (28), quienes hoy martes, como cada 3 de noviembre, celebran su día.
El precursor del taller fue el padre de Juan Carlos, José Vásquez, por lo que son 3 generaciones vinculadas a un oficio que se va volviendo selecto. Reconocieron que no conocen a otros trabajadores del rubro que tengan menos de 40 años de edad en la provincia. “Es como la medicina, hay que estar actualizándose continuamente y nunca termina uno de formarse”, comparó Maximiliano. Y José afirmó que hay una inexplicable atracción por esta actividad en la familia: "Es como si estuviéramos predestinados", sonrió. Y citó como ejemplos,que un hermano de Juan Carlos siguió la carrera militar y al momento de retirarse, eligió la relojería como hobbie. Y descubrieron que familiares lejanos, residentes en Chile, siguen la misma actividad. De los Vásquez sanjuaninos, José, el precursor, era empleado del ferrocarril y comenzó a tomar clases por correspondencia hasta que llegó un momento que renunció a su empleo y la tarea impregnó a su vida y descendientes.

En el taller pueden hacer desde el cambio de pila de un reloj a crear una joya única. La única etapa del proceso que no realizan ahí dentro es el pulido de una piedra preciosa. Después, sea diseño o compostura, cualquier cosa. Aunque pasan mucho tiempo los cuatro juntos, cada uno ‘está en su mundo’, absorbido por el desafío que tiene enfrente, y lo común es que el único sonido que se produzca ahí sea el de las herramientas.
Aunque el reloj de pulsera haya dejado de ser un elemento de uso masivo, no tienen ni una pizca de dudas que el oficio tiene asegurada una larga vida. Es que no son pocos los hogares sanjuaninos donde un reloj (de pared o pulsera) sea un elemento muy valioso en lo sentimental y ellos se encargan del mantenimiento. Al igual que instituciones y organismos públicos, como por ejemplo centenarios relojes de pie ubicados en la sala de espera al despacho del gobernador, en la Legislatura o en el Banco San Juan. Por otro lado, aseguran que también hay una revalorización del reloj a cuerda. Ya sea como símbolo de status y también de conciencia ecológica. Una pila de reloj puede contaminar hasta 375.000 litros de agua, el volumen equivalente para llenar una pileta olímpica.

que valoró especialmente. Se encarga del mantenimiento de varios de ese tipo en la provincia
“Por eso el silencio que reina. Al realizar el mantenimiento de un reloj de primera línea, cualquier pieza puede costar 50.000 pesos en adelante”, afirma José. “También sucede en la joyería. No sólo por el valor económico de la pieza, sino por lo simbólico para la persona que encarga el trabajo”, agrega Gabriel.
El 3 de noviembre se celebra el Día Internacional del relojero y joyero, en conmemoración de uno de los orfebres sobresalientes del renacimiento italiano y discípulo de Miguel Angel, Benvenutto Cellini, quien nació ese día del año 1500.

Buen pulso, extrema concentración, creatividad son parte de un extenso listado de requisitos para sacar adelante la tarea. “Es eso y mucho más. Estoy seguro que para hacer esto, hay que amarlo. Sin eso, es imposible”, sentencia Juan Carlos, tan convencido de su amor por su trabajo como de su tierra. Se radicó un tiempo en Estados Unidos y la oportunidad laboral era muy importante. Pero decidió que su felicidad era completa trabajando en lo que le gusta, en el lugar que prefiere. Y aunque no vuele una mosca, en ese taller reina la alegría de estar en el lugar y el oficio indicado.


