Las esencias florales son preparados vibracionales que conservan la cualidad energética de una flor determinada. Constituyen profundos medios de transformación de los seres humanos, al permitirnos incorporar cualidades armónicas a nuestro ser, que se convierten en facilitadores de nuestro crecimiento personal integral.
Sus orígenes se remontan a la antigua China. De Occidente solo hay breves menciones en los relatos sobre los antiguas filósofos como Platón, Sócrates, quienes en sus días de meditación buscaban, en el rocío que estaba sobre los pétalos de las flores, alivio para los estados emocionales en desequilibrio.
La flor es un regalo del universo, es una manifestación del amor de la naturaleza, que podemos ver, oler, palpar, gustar y sentir, es, botánicamente hablando, el órgano reproductor de las plantas angiospermas (Aggeion – recipiente, Sperma – semilla). Ella es el proceso de múltiples transformaciones y podemos decir con toda propiedad que es la máxima expresión de la planta, donde se concentra toda la energía. Posee un campo energético que va desde su interior y sobresale en forma armónica. Cada flor tiene su campo vibracional particular que posee una cualidad única. Tiene la característica de una antena, que recibe constantemente las energías del cosmos, principalmente las del sol, a través del aire; y las energías de la tierra, a través de la planta, por medio de la raíz. Entonces recibe constantemente estos dos tipos de energía (Yin-Yang) y de su conjunción y equilibrio mantiene una energía propia, con características individuales que integra las energías de la tierra y del cosmos. Esta energía posee unas cualidades que pueden ser transferidas al agua en el método de preparación de la esencia.
El campo vibracional
La esencia floral es entonces, la esencia vital de la planta, su campo vibracional. Al recibir los medicamentos florales, estas recibiendo la vida de la flor, a la vez que de la planta, es su mejor representación energética vital y no un producto inerte. Es un campo energético sutil, mantenido en alcoholaturo, (agua-alcohol), por lo que también es correcto utilizar el nombre de "elixir’ en lugar de esencia, que colocado en el campo energético sutil de otro ser vivo actúa por resonancia vibracional, armonizándolo.
La flor posee una cualidad que está dada por la conformación electromagnética y lumínica armónica de las partículas, que al entrar en contacto con un campo energético en desarmonía, es capaz de armonizarlo. Actúa a niveles sub-atómicos por intercambios de luz, equilibrando y armonizando los flujos de energía de los campos energéticos a los que se les aplique su acción. Como son tan sutiles sus efectos, estos solo actúan a niveles de los campos energéticos sutiles y no de los condensados como serian los órganos físicos. Sin embargo, al producir transformaciones de armonización de los campos electromagnéticos humanos débiles, se evidencian efectos importantes en los estados emocionales de los humanos y animales.
La esencia floral, una vez incorporada en el cuerpo, gracias a su característica vibracional, entra en contacto con el cuerpo energético del paciente y viaja por él a través de los meridianos de acupuntura y se dirige a los chacras y órganos energéticos, donde se producirá su efecto, que se manifestara inicialmente en los estados emocionales y posteriormente, dentro de lo posible, en la materia. La flor va haciendo su trabajo en forma lenta y pausada, incorporando una cualidad al campo energético del ser que la necesita y produciendo en la mayoría de los casos un efecto silencioso, tanto que el paciente, luego de un tiempo supone que esa característica armónica es de su ser y no atribuye a la flor su efecto. Es por eso que con frecuencia, los pacientes refieren, después de un tiempo de toma de la esencia floral, no haber sentido efectos importantes atribuibles a la flor. Sin embargo, al ser interrogados sobre síntomas o estados emocionales alterados que se encontraban previos a la toma de la flor, evidencian los cambios.
Cada especie tiene su propio campo vibracional y su propia esencia invariable. Y en estas cualidades se basan todos los sistemas de terapias florales. Desde el del precursor Edward Bach, médico homeópata galés,hasta los que surgieron después basándose en sus enseñanzas y metodologías.
