Muchas pastas, por ejemplo guisos con fideos, pero pocas comidas grasosas, como fiambres y embutidos, porque son más difíciles de digerir, es la recomendación médica para los integrantes del Cruce Cordillerano. Pero no hay quién se resista a un buen asado con chorizos y morcillas después de las largas jornadas de marcha a lomo de las mulas y caballos.

Para la octava marcha a través de la cordillera sanjuanina, siguiendo los pasos del general José de San Martín, y como ya ocurrió en las ediciones anteriores, todos los alimentos que se van a consumir durante las 7 jornadas se transportan en las albardas de las mulas cargueras. Desde el pan, los fideos, arroz, verduras y, por supuesto, la carne para el asado.

Según anticipan desde la organización, el asado está previsto para el sábado 11. Es el día de descanso de los expedicionarios previo al acto en Valle Hermoso, en el límite con Chile, que tiene lugar, como todos los años, el 12 de febrero, en conmemoración de la historia Batalla de Chacabuco, librada por el ejército patriota ante las fuerzas realistas. Y, como calculan que serán unos 120 comensales, prevén más de 200 kilos de carne, más los embutidos, es decir chorizos y morcillas.

La alimentación de los expedicionarios se completa con fiambres, porque para las comidas que se hacen durante la marcha, como por ejemplo el día de la partida desde Manantiales y antes de llegar al refugio de Alto de Las Frías, o al regreso del acto en Valle Hermoso, no hay nada más práctico que sandwiches, acompañados con alguna fruta, como manzanas de Calingasta.

En el refugio Sardina no faltan las piezas de jamón casero, cortadas a cuchillo y con destreza por los cocineros. Y si hay buena pesca en el río, también pueden aparecer algunas truchas preparadas a la parrilla. Claro que no que alcanzan para todos y es un reducido grupo el que puede degustar ese manjar.

Los elementos para las comidas, como grandes ollas y sartenes y las parrillas, son transportados previamente. Así, por ejemplo, Gendarmería Nacional ya tiene destacados a 4 integrantes de la fuerza en Las Frías y otros 4 en Sardina. Son los encargados de ir acondicionando los lugares a la espera de la columna de jinetes.

Para lavar los elementos con los que come cada expedicionario, platos, vasos y cubiertos, y a falta de piletas como en las cocinas de las casas, la recomendación de los gendarmes es ir a la orilla del río y no hay mejor desengrasante que la arena fina, que luego se quita con el agua.

Para el postre, suelen aparecer piezas de dulce de membrillo o de batata, acompañadas por trozos de queso. El tema es que nadie se quede sin su ración.

La recomendación que dio uno de los médicos del cruce, el gendarme Sebastián Carbajal, es beber mucha agua para evitar deshidratarse y comer con moderación porque las jornadas a lomo de animales suelen ser prolongadas. Para la marcha no faltan las pasas, barras de cereales, chocolates y caramelos, como para ir entreteniendo el estómago.