Todo comenzó con un agujero pequeño en la esquina de Santa Fe y Mendoza, para ver por qué se estaba hundiendo el pavimento. Descubrieron que un pasante estaba roto y decidieron hacer un hueco más grande para cambiarlo. Pero, cuando parecía que el problema estaba solucionado, el hueco se llenó de agua. En realidad, era un caño el que estaba roto, y el agua había socavado el hormigón. Eso demandó que hicieran un agujero dos veces más grande que el anterior, que corta media calzada y genera complicaciones en el tránsito. Ahora que el caño está arreglado, los obreros retomaron las tareas para hormigonar la calzada, aunque nunca se sabe qué pasará en una cuadra que parece estar maldita.

Actualmente, el hueco ocupa la mitad de Santa Fe pasando Mendoza y se extiende a esa calle complicando también el cruce. Hacia el Oeste, al lado del pozo, que está rodeado por 4 vueltas de la cinta que indica peligro, están los escombros de hormigón que sacaron de la calle, también demarcados por cintas. Y entre ambas obstrucciones hay un espacio para que pasen los peatones que cruzan la Santa Fe.

Desde hace días, la esquina se transformó en un cuello de botella: los vehículos deben hacer fila para pasar por la esquina. Y, encima, los que circulan por Santa Fe tienen que frenar en medio de la intersección porque se hizo una especie de lomo de burro por la rotura.

Según comentó Juan Terranova, secretario de Planificación Urbana de la Capital, todo comenzó con el hundimiento de la calle. Del arreglo se hizo cargo la Municipalidad, que mandó a sus obreros a verificar la situación y a cambiar un pasante que se había roto. Para eso, Vialidad levantó una losa del hormigón y cambió un pasante.

Pero esa no fue la solución. "Al otro día estaba todo lleno de agua y ahí nos dimos cuenta de que, en realidad, el pasante se había roto por la pérdida de agua de un caño", contó Terranova. Por eso, a partir de ese momento, la obra pasó a manos de OSSE, que levantó una nueva losa y cambió el caño.

El caño ya está arreglado y el municipio está preparando la calzada para volver a hormigonar. Por eso, ayer, el ruido de una máquina se escuchaba a una cuadra de distancia de la esquina. Eran los obreros que trabajaban con una sierra eléctrica para romper el hormigón en forma de cuadrado y cubrir el hueco. Ese sonido molesto se sumó al de la obra que se está realizando en la vereda de enfrente (ver recuadro) y más de un caminante evitó circular por la esquina y dobló antes. Según Terranova, el nuevo hormigonado comenzará hoy y esperan que en 10 días, cuando el material fragüe, la calzada quede habilitada nuevamente para que los autos circulen con normalidad.