Para Valeria Guardia y sus 9 hijos, la vida siempre estuvo marcada por la pobreza, la vulnerabilidad y las enfermedades. Pero el lunes pasado tuvo que enfrentar el hecho más duro que le tocó vivir hasta el momento: la muerte de un miembro de la familia. Fue Kevin, el menor de los chicos, que nació hace 3 años con hidrocefalia y epilepsia. El caso salió a la luz luego de que trascendiera a través de las redes sociales que murió camino al hospital y a bordo de un patrullero porque la ambulancia no llegó hasta la casa del barrio Guayama, en Caucete, donde vivía.

Valeria no pudo contener el llanto. Se limitó a decir ’ya no resisto’. La mujer tuvo 9 hijos, pero sólo convivía con 4 de ellos en forma permanente. El mayor, de 18 años formó pareja y se fue de su casa, mientras que la mayor de las mujeres, de 17 años, vive con su abuela materna por falta de espacio y comida en la casa paterna. La familia siempre vivió en la pobreza, porque las changas que hacía el padre no alcanzaban para mantenerlos a todos. Pero la situación familiar se complicó hace tres años. Nació Kevin con hidrocefalia y epilepsia. Estuvo internado por dos años y en ese lapso, Valeria perdió a sus otros hijos. ’Yo tenía que quedarme con el bebé en el hospital, mi marido salía a trabajar todo el día y los chicos se quedaban solos porque no teníamos quién los cuidara. El 102 se los llevó a un hogar’, dijo Valeria.

La mujer agregó que Fabián, que en ese entonces tenía 10 años, fue el único de los chicos que no se adaptó a la nueva vida y se escapó del Hogar. ’Empezó a andar en la calle y así cayó en la droga y en la delincuencia. Está muy mal y perdido. Hoy (por ayer) tenía que llevarlo a internar para que se recupere, pero no pude’, dijo.

Cuando Kevin recibió el alta, Valeria recuperó a sus hijos, aunque no pudo volver a convivir con todos. Tres de los varones de entre 9 y 12 años son alumnos internos en la Escuela Hogar y sólo los ve los fines de semana. Dijo que los manda a esa institución para que ’no se escapen’, tengan qué comer todos los días y un lugar dónde dormir con comodidad. También porque Kevin necesitaba muchos cuidados y tranquilidad. ’Mi bebé usaba oxígeno todo el tiempo, tenía una traqueotomía y una sonda para alimentarse. Nunca pudo ni siquiera caminar. Yo lo cuidaba cómo me dijo el médico, pero se me murió’, agregó Valeria.

En un primer momento circuló la versión de que la ambulancia nunca llegó a auxiliar al nene y que fue un patrullero quien lo trasladó hasta el hospital a donde llegó sin vida.

Daniel Passero, médico director de Sifeme, dijo que el llamado al 107 por este caso ingresó a las 19,59 y que a las 20,02 se comunicó al Hospital de Caucete para que enviara la ambulancia. A las 20,15, el chofer llamó a Sifeme para comunicar que fue al domicilio y que no había nadie.

Valeria dijo que primero llamó al 107 pero que como no venía la ambulancia llamó al 911. Entre llamado y llamado no habría transcurrido más de 5 minutos. ’No pasó mucho tiempo, pero como veía que mi niño se estaba muriendo llamé a la Policía. Igual fue muy tarde. Kevin murió camino al hospital’, agregó.