El edificio de calle Rivadavia entre Mendoza y General Acha, que durante los últimos años ocupó el Ministerio de Salud Pública pero que originariamente perteneció al desaparecido Banco Agrario, guardaba un tesoro escondido: un mural de grandes dimensiones, hecho por la artista plástica Leonor Rigau de Carrieri , que hoy luce como nuevo porque su propia autora se ocupó de su restauración, a 40 años de haberlo pintado (y con más de 8 décadas de vida). Sucio, deteriorado, con manchas de humedad y rayones provocados por los muebles que se apoyaban en él, el mural estuvo a punto de desaparecer, pero la iniciativa del jefe de la Agencia Regional Cuyo de la Policía Federal, comisario mayor Carlos Antonio Estévez, lo salvó de una muerte segura.
Consagrada como artista de renombre internacional, por haber obtenido premios y distinciones por su trabajo, Leonor Rigau de Carrieri es artista y fue maestra de artistas en San Luis (su provincia de origen), Mendoza y San Juan. Su trabajo transitó por la pintura, la serigrafía, el arte en computadora, los vitrales y el vidrio, una de las formas de expresión que más la atrapó en los últimos tiempos.
Leonor guarda con cariño una hoja amarillenta por el paso del tiempo fechada en marzo de 1969, en la cual consta el trabajo que le fue encargado por el entonces gerente del Banco Agrario de San Juan: la realización de un mural que debía estar terminado en 15 días. Una foto de la época muestra a una esbelta Leonor con ropa de trabajo, pintando esa gran superficie que luego sería exhibida en la sala de reuniones de directorio del banco. "A veces cerraban el edificio con llave porque se iban todos a comer y yo me quedaba adentro, pintando", recuerda.
El mural muestra en toda su extensión un perfil de un corte geológico del territorio sanjuanino, con un río San Juan estilizado que lo atraviesa casi de punta a punta. Los colores de la tierra se iluminan y oscurecen, perfilando las alturas y depresiones de la típica geografía de la provincia. "Me dolió el alma cuando fui, años después de la desaparición del banco, y lo vi en tan mal estado: habían arrinconado muebles encima y hasta apoyaban bicicletas sobre el mural. Estaba todo rayado", dice la artista, que también es autora de sendos murales en la Secretaría de Trabajo y en el Hotel Provincial.
El año pasado, cuando el Ministerio de Salud Pública ya había abandonado el edificio para trasladarse al Centro Cívico, la firma de un convenio de concesión con el Ministerio del Interior permitió la creación de la Agencia Regional Cuyo de la Policía Federal, que ahora tiene sede en ese lugar. En una recorrida, el comisario mayor Carlos Estévez advirtió la presencia del mural y el peligro que corría, por una pérdida de agua que se encontraba justo en esa pared. Y desoyendo opiniones en contrario, resolvió rescatarlo. La oportuna consulta a otra artista plástica, Cecilia Rabi Baldi, fue el nexo para contactar a Leonor.
La emoción y la alegría fueron un solo sentimiento para ella. "Cuando me habló el jefe de la Agencia, me sorprendí muchísimo. Nunca esperé tanta sensibilidad de alguien con su perfil, la verdad que fue una sorpresa", cuenta. Fue el propio Estévez quien le ofreció contratar a alguien para la restauración, pero Leonor quiso hacerla ella misma. "El comisario mayor Estévez se encargó de solucionar el problema de la humedad y yo me arremangué y me puse a trabajar. Y me encantó hacerlo", dice sin poder disimular la satisfacción por el salvataje de su obra.
Los grandes ojos de la pintora se iluminan cuando revive la historia. "Sigo pintando y experimentando, porque esta es mi vida", sintetiza. En su voz jovial, en la sabiduría de los años y en la honestidad de sus palabras, está la razón de ser de esta mujer que, a la edad en que muchas personas se sientan a ver pasar los días, volvió a dar a luz una obra concebida hace más de 40 años.

