Tal como ya lo venía anticipando, la UIA está buscando la forma de pararse frente a un nuevo escenario político que se abrirá en 2011.

El presidente de la entidad, Héctor Méndez, puntualizó que es la hora de encontrar nuevos interlocutores que impongan una nueva agenda de discusión de los temas del país, ya que la que propone el gobierno no les satisface.

Pero tal vez, el clima que se respira entre los industriales queda reflejado en las expresiones de un empresario que prefieren mantener en el anonimato.

“Ya le dijimos a Héctor Recalde (el diputado oficialista y abogado vinculado a la CGT) que no sigan tirando de la cuerda porque así lo único que van a lograr es que retorne (el ex ministro de Economía) Domingo Cavallo”, dijo el empresario.

Las expresiones en realidad reflejan la preocupación de sectores internos de la UIA que en su momento estuvieron más estrechamente ligados a los Kirchner.

Tienen temor al péndulo que históricamente se vive en la Argentina, que pasa de modelo en modelo económico sin encontrarle la vuelta al desarrollo.

Entre las especulaciones que barajan estos sectores hay de todo: Desde un acuerdo entre Kirchner y Duhalde, hasta lograr un entendimiento con la CGT para mantener mínimas condiciones del actual esquema económico.

En rigor, la oposición todavía no termina de convencer: “Traigan algún papel escrito, traigan algo, le dijimos a (Ernesto) Sanz”, el senador radical que apunta a la conducción del partido.

La 15 Conferencia Industrial Argentina se constituyó así en un desfile de las figuras opositoras de siempre.

Duhalde fueron señales potentes para el gobierno. Pero aún lo fueron más la aparición de Paolo Rocca y Luis Pagani, presidentes de los dos grupos económicos más modernos y globalizados, Techint y Arcor, que en algún momento supieron apoyar al gobierno.