‘Pensaba que iba a morir, que la enfermedad me iba a ganar. Los días antes del trasplante ya no podía ni sostener la mirada con la gente. Cuando estás en lista de espera no podés manejar nada, sólo queda rezar para que aparezca tu órgano. Por suerte ya puedo decir que eso dejó de ser la sensación que me angustiaba. Hoy siento que nací de nuevo, que tengo una nueva oportunidad’. La larga confesión es de José Luis Olmos (37), el hombre que se recupera favorablemente luego de haber sido el primer sanjuanino trasplantado de riñón de un donante cadavérico, un procedimiento sin precedentes en la salud pública de la provincia, realizado además netamente por profesionales sanjuaninos.
El trasplante se realizó entre la noche del 13 de junio y la madrugada del 14 de junio. Antes, sólo se habían hecho tres procedimientos pero de donantes vivos. José Luis, vecino del Lote Hogar 26 de Santa Lucía, estaba en su casa cuando lo llamaron de urgencia del Rawson. Hacía dos años que se dializaba, su problema renal era tan grave que le había generado también problemas cardiacos y llevaba más de dos meses sin orinar.
“Llamaron como a las 8 de la mañana y me dijeron que tenía que ir urgente al hospital. Pensé que era porque me restaba hacer unos estudios, pero cuando llegué me empezaron a decir: ‘Es para vos, es para vos’. Yo no entendía nada y ahí me explicaron que tenía un donante. Desde entonces, las horas pasaron sin que pudiera caer. Es más, creo que recién ahora estoy cayendo”, dijo.
De acuerdo a lo que contó, en la tarde-noche lo ingresaron a quirófano y le sorprendió la cantidad de profesionales médicos que había. Despertó al día siguiente y su riñón había empezado a funcionar.
José Luis, antes de empezar a sufrir con su problema renal, era albañil pero al último ya no pudo trabajar. Es el tercero de seis hermanos, hincha de Boca y fanático de Michael Jackson. Su donante era un bonaerense de 44 años que sufrió un ACV hemorrágico y tenía una particular compatibilidad inmunológica con José Luis. ‘Tengo muy poca información sobre el donante. Para su familia, sólo tendría palabras de agradecimiento, porque me permitió vivir. Yo rezo mucho por él’, afirmó Olmos.
Precisamente, José es muy creyente y siente que sus rezos fueron escuchados para conseguir un órgano. ‘Creo en Dios y en la Virgen y también en Rosa Mística. Es más, cuando ya esté mejor tengo que ir a Mendoza cumplirle una promesa’, apuntó.
Su recuperación es sostenida y el nefrólogo Gastón Alvarez, a cargo del Programa de Trasplantes de la provincia, se mostró optimista en que podrán darle el alta en los próximas horas.
‘Recuperar cosas y hábitos que tenía antes de enfermarme es otro de mis sueños. Por ejemplo, viajar o ir al campo. Trabajé mucho en departamentos alejados y me gustan mucho las cosas campestres, pero cuando te dializás no podés alejarte de la máquina. Si bien eso te mantiene vivo, te quita libertad. Me parece que eso lo que más voy a disfrutar a partir de ahora’, señaló.

