En la noche del martes les costó conciliar el sueño, luego de vencer a Portugal. Pero no era problema, porque el miércoles no era día de trabajo, salvo ir a reconocer la pista del estadio IFEVI (Instituto Ferial de Vigo), donde comenzará a jugar desde mañana la selección nacional. Los tres partidos anteriores los disputó en la subsede de Pontevedra y sólo estuvo la selección en el IFEVI para la fiesta inaugural. Luego de desayunar, los jugadores se trasladaron a las 11 desde el hotel hasta el estadio. Allí probaron la pista y notaron que es muy grande la adherencia, aunque la superficie está en perfectas condiciones. “Creo que soy el único que se adaptó muy bien, por las ruedas que tenía, pero al resto se le frenaba mucho, y casi demasiado, los patines”, sintetizó Lucas Ordóñez. Luego del chequeo que servirá para sacar conclusiones para el partido de mañana, empezaba la única jornada de distensión para los jugadores durante el mundial. Los argentinos no hicieron lo que prefirieron otras delegaciones, como España, Italia y Alemania, que era ir a conocer a la isla de Ceís, una playa de arenas blancas y agua turquesa que atrae a gente de toda Europa. Los jugadores decidieron pasear solamente por el centro de Vigo para conocer y, de paso, hacer algunas compras. Y no hicieron discriminación. Anduvieron por un Shopping con negocios de marcas exclusivas y por calles con vendedores ambulantes. Había una sola consigna. Reunirse a las 8 de la tarde en el patio de comidas del shopping y compartir ahí un refresco antes de regresar al hotel para presentarse a cenar. Después de eso, el técnico José Martinazzo reunió a todo el plantel en una habitación. Puertas adentro, el grupo empezaba a pensar en Italia.
