Las Guzzi tenían transmisión semiautomática con convertidor (de ahí el nombre Convert) que eliminaba la necesidad de utilizar el embrague en cada aceleración, por lo que facilitaba el andar en ciudad. Además tenía dos discos de freno delanteros y uno trasero, con una particularidad: el pedal accionaba el disco trasero y uno delantero a la vez, mientras que la manija del manubrio hacía funcionar el restante. El frenado era impecable.