�La Cabeza del Indio fue esculpida por el artista Luis Perlotti, a pedido del gobernador Federico Cantoni, en la década de 1920. Fue ubicada sobre un cerro de la Quebrada de Zonda (en una de las laderas ubicadas adentro de los límites de Rivadavia), y fue el inicio de las obras que completaron un centro turístico en el lugar con cantina, piletas, la hostería, el camping y el autódromo, que fue inaugurado en 1967. Actualmente, todo el conjunto recibe el nombre de Parque Federico Cantoni, y es administrado por la Municipalidad de Rivadavia. Desde la Cabeza del Indio se puede ver el autódromo, los valles de Zonda, parte de Ullum y todo el paisaje de la quebrada.
La escultura tiene un valor histórico y patrimonial único. Representa a un líder aborigen sentado en su sillón dignatario.