Habían pasado 7 meses buscándolo, hasta que Camila Abellá (23) y Elias Zuñiga (24) se emocionaron al conocer la noticia de que iban a ser padres. Todo iba bien, hasta que el pasado 8 de junio, con 5 meses y medio de gestación, ella comenzó a sentir dolores. Urgente fueron al Hospital Rawson, donde les dieron la peor noticia: su bebé estaba a punto de nacer y lo más probable era que falleciera o sufriera grave consecuencias en su salud. Sin embargo, la familia logró superar todo y ahora, después de 4 meses, esperan que el bebé, al que llamaron Ian Mikeas Zuñiga, reciba el alta la semana que viene.
“Yo me cuidé durante 6 años y estuvimos 7 meses buscándolo, hasta que finalmente quedé embarazada. Me hice todos los controles necesarios y nunca me imaginé que iba a pasar algo así, porque estaba todo bien”, cuenta Camila.

Y continúa: “Ese día había ido al Hospital Marcial Quiroga a sacar turno para hacerme unos análisis que me había pedido el médico, pero no me dieron ese turno. Sentía que me dolían los ovarios de una manera rara, entonces mi pareja me llevó a la Hospital Rawson. Me controlaron y nos dijeron que estaba en trabajo de parto, que tenía un embarazo no viable y que, como era tan chiquito, mi bebé podía nacer muerto o desmembrado”.
En medio del dolor, Camila fue sometida a una cesárea y “mi bebé nació vivo”, cuenta ahora con emoción la flamante mamá.
Como consecuencia de las complicaciones, Ian nació con un intestino perforado y hemorragia pulmonar. Los médicos dijeron que era posible que también tuviera hidrocefalia, pero lo descartaron luego de una serie de estudios.

“El panorama no era bueno. Durante los primeros días me dijeron que lo iban a tener que operar varias veces, pero después el bebé salía adelante y ya no era necesario. Como tenía el intestino perforado no se podía alimentar con mi leche y tampoco podía hacer caca. Por eso le pusieron un drenaje. Con eso se curó. Los médicos me dijeron que es increíble que haya pasado por eso sin consecuencias”, relata Camila.
Al tiempo que resalta: “De hecho, cuando empezó a mejorar, me hicieron hacer todos los trámites para contar con un equipo de oxígeno en mi casa. Tengo mochila y tubos listos, pero la semana pasada le sacaron el oxígeno acá, así que creo no lo voy a necesitar”.
En medio de todo eso, Ian pasó un mes y medio en Terapia Intensiva, luego fue derivado a Terapia Intermedia y ahora está junto a su mamá en sala de Pediatría.

A punto de cumplir 4 meses el próximo sábado y con un peso de 3,110 kg, el bebé está a listo para ir a casa. Sólo le queda un último desafío. “Después de todo lo que pasamos, ahora solo le quedan dos hernias en sus testículos y por eso lo tiene que operar. Pero no es una intervención complicada. Creemos que la semana que viene le dan el alta”, cuenta la mamá.

En cuanto a todo lo que vivieron, Camila sostiene: “Es increíble todo lo que pasó. Es un milagro y Dios sigue haciendo milagros con él. Es increíble la fuerza que él ha tenido todo esto tiempo, al igual que toda la ayuda de Dios y también de las enfermeras y médicos. Me sorprendió la tarea de las enfermeras en Terapia Intensiva, es increíble el amor que tienen para cuidar a los bebés. Es amor de madre, están siempre atentas. Su paciencia es increíble”.

