Un ícono, eso es la Plaza San Martín para los jachalleros. El espacio verde se transformó en el epicentro de su historia desde hace más de 2 siglos. Sobre su suelo vibró la Revolución de Mayo, en su centro se conserva una estatua única en la provincia y desde hace casi una década posee la única imagen que recuerda el conflicto económico y político nacional que se vivió en 2001. Hoy, ese espacio fundamental en la vida social de los jachalleros será reinaugurado como parte de las actividades del Día de la Tradición (ver aparte). Más allá de que la remodelación que se implementó es completa, aún conserva las huellas de esos momentos.
Hace más de 200 años, una mujer eligió la plaza para expresar su ideología. Se trató de Juanita Ormeño, quien celebró allí la noticia de la Revolución de Mayo, que se conoció en San Juan recién el 17 de junio de 1810. La joven cantó y bailó en la plaza, pero lo pagó caro. Despertó una gresca callejera y recibió golpes de quienes estaban en contra de aquel suceso histórico. Así, la figura de Juanita se convirtió en símbolo de reivindicación del género femenino y la plaza, en emblema de la libertad.
Teniendo en cuenta esto, los encargados de la remodelación conservaron detalles de la fisonomía de la época colonial. Además, el trazado se desarrolló teniendo en cuenta al espacio como un lugar de expresión popular. Por eso, se construyó una gran explanada y un escenario, en los que se podrá realizar espectáculos, ferias, exposiciones y encuentros.
Otro de los elementos importantes de la plaza es la estatua de Francisco Laprida, la única obra de la artista Lola Mora que hay en la provincia. A esta imagen se le dio tanta relevancia que la arquitecta que estuvo a cargo de la remodelación, Silvana Mateo, basó todo el diseño en torno a ella. ‘La estatua de Laprida está en el centro de la plaza. Para armar el diseño partí del círculo central que ocupa y diseñé radios a partir de los cuales fui creando el entorno‘, comentó.
La estatua esculpida por la artista tucumana que, entre otras obras hizo las esculturas del Monumento a la Bandera de Rosario, está hecha en mármol de Carrara. La imagen llegó en 1930 y fue colocada en el Parque de Mayo. Pero el 25 de junio de 1951, para un aniversario de Jáchal, se trasladó al Norte.
El último símbolo histórico de la plaza principal del departamento tiene sólo 9 años. Es tan icónico para el pueblo que las autoridades pidieron expresamente que se mantuviera en el espacio. Se trata del monumento al cacerolazo, nacido en una época de conflictos como muestra de la lucha social. Lo construyeron para conmemorar la ‘resistencia cívica‘, tal como dice el texto en su pedestal, por las protestas con cacerolas que realizaron los jachalleros y que terminó con la destitución del ex intendente Abdón Táñez.
El intendente de Jáchal, Jorge Barifusa, comentó que ‘si bien se han cambiado de lugar, los elementos más destacados de la plaza por su importancia histórica se mantuvieron‘. Agregó además que también decidieron recuperar 2 araucarias que formaban parte de la plaza y estaban en mal estado. ‘Quisimos que quedaran porque no es común que en Jáchal se de este tipo de plantas. Además son antiguas, aunque no sabemos con exactitud cuántos años tiene‘, contó el funcionario.

