Los Hogares de Belén, dependientes del Movimiento Familiar Cristiano y en los que hay 47 niños en guarda transitoria a la espera de ser adoptados, se vieron envueltos en una polémica. La jueza de Menores María Julia Camus criticó no sólo a la entidad sino también el trabajo de los jueces que la precedieron, en relación al manejo de esta institución, que fue creada para albergar a niños judicializados de manera transitoria. La magistrada dijo que no comparte el criterio con el que se manejó la Justicia antes de que ella asumiera como jueza, y que estos hogares funcionaban como “agencias de colocación”.

El exjuez de Menores, Guido Ramírez, dijo que todo lo que hicieron los hogares estuvo avalado por la Justicia y que no hubo nada ilegal en su accionar. Mientras que Raúl Mengual, uno de los iniciadores de los hogares, dijo que surgieron por pedido de la Justicia. Aseguró que fue el entonces Juez de Menores, Lisandro Lloveras, que ya falleció, quien le pidió armar los hogares y agregó que no son una agencia de colocación de chicos. DIARIO DE CUYO intentó comunicarse con la exjueza de Menores Estela Zorrilla de Rico, sin éxito.

“Antes se trabajaba con otros criterios. Los menores se entregaban en guardas provisorias a los Hogares de Belén. Desde que asumí como jueza, en 2012, me manejo con el Registro Único de Adoptantes porque la provincia está adherida a una Ley Nacional, que indica eso. Desde entonces, no di más guarda a estos hogares. Hay chicos que pasaron por 3 ó 4 familias y no quiero eso porque es perjudicial para ellos”, dijo Camus. Al respecto, Ramírez aseguró que “los niños eran entregados a estos hogares para que no fueran a hogares estatales. Esta institución nació para que los menores estuvieran con una familia que los contuviera. Ella -por Camus- tendrá sus razones para no querer entregarlos a los hogares. Pero no la voy a criticar”. En consonancia con Ramírez, Mengual contó que los hogares surgieron como alternativa para chicos judicializados, no con la idea de otorgar favoritismos en una eventual adopción. ”Fue para darles afecto”, aseguró y agregó que si 115 chicos fueron adoptados por sus guardadores fue porque ninguna otra familia los quería.

Por otra parte, Camus, que tiene cargo las adopciones en casi todos los departamentos, salvo en Jáchal e Iglesia, agregó que “la institución se manejaba de manera incorrecta. Ellos decidían en qué casa se quedaban los chicos y eso no es lo correcto porque es una facultad del juez. Los niños pasaban de una familia a otra y los hogares comunicaban a juez el cambio del guardador. Cuando asumí y lo quisieron hacer, les dije que no porque eso lo hace sólo la Justicia”.

Ante esto, Ramírez dijo que “cuando había cambios de guarda, desde los hogares proponían a otras familias, pero los jueces decidíamos. Ese es el criterio apliqué. Nosotros confiábamos en ellos porque tenían sus equipos perfectamente integrados. Había matrimonios seleccionados y dispuestos a contener transitoriamente a los niños. Pero los jueces dábamos la guarda”.

Otra de las críticas de la jueza respecto al funcionamiento de esta institución fue que muchas familias dejaron de ser de tránsito para adoptar a los chicos. Esto hizo que matrimonios optaran por esta vía para la adopción rápida, en vez de anotarse en el registro único. “Que los hogares terminaran adoptando a los menores porque llevaban muchos años viviendo con ellos, frenó las listas del registro de adoptantes‘, dijo Camus. “Si el registro quedó estancado es porque no hubo postulantes para adoptar, sobre todo a los menores que tenían una discapacidad o a los que no eran bebés”, dijo Mengual. Mientras que Ramírez agregó que “no creo que los matrimonios buscaran los Hogares de Belén para eludir el registro. Todos sabíamos que era un lugar de tránsito, aunque después hubo adopciones en las familias de guarda”.