“Gringo” Fernández Mecánico, 29 años, una familia. Y una vida muy conflictiva ligada a las drogas; era adicto. El 23 de noviembre se montó a la moto de un sujeto y cinco días después apareció tirado en un cañaveral de Costa Canal, en Pocito, degollado y en total estado de putrefacción. Nunca hubo ningún imputado por el homicidio. Espeche y Páez Miriam Espeche vivía en Caucete y la vieron por última vez el 9 de mayo de 2000. El 18 de julio de ese año apareció en El Villicum, dentro de una bolsa muerta a puñaladas, incluso en sus genitales. Lidia Páez también corrió la misma suerte; el 8 de setiembre de 2000 la mataron de una puñalada cerca de la terminal. Ambos casos, impunes. Carlos Caballero Municipal, 43 años, tres hijos. En la noche del 7 de febrero de 2002 apareció muerto, tirado cerca de su casa en Pocito apretando a fondo el acelerador de su ciclomotor. Se pensó en un accidente, pero la autopsia reveló luego que lo habían matado de un tiro por la espalda. Nunca se supo quién lo mató.
