San Juan, 1 de diciembre.- Pedalear hasta el fin del mundo. Eso es lo que hace desde hace un año y medio Maud Bailly, una joven belga (ciudadana del mundo como se autodenomina) que se propuso recorrer América y llegar hasta Ushuaia, con el simple objetivo de conocer lo que pasa en el mundo. En su paso por San Juan, visitó DIARIO DE CUYO, donde contó anécdotas y experiencias de su travesía sobre ruedas.
De niña siempre soñó con realizar un largo viaje por América para interiorizarse sobre su cultura y conocer sus paisajes. Sin embargo, recién lo pudo concretar a sus 28 años, luego de haberse graduado como Licenciada en Ciencias Políticas y lo hizo en bicicleta porque “es un vehículo ecológico y económico”.
La joven se inspiró en la fábula “La Cigarra y la Hormiga”, del escritor francés Jean de la Fontaine, ya que argumentó que “mi objetivo es superarme siempre y que el bienestar no siempre es material, sino que existen otras cosas que llevan a la felicidad, por eso esta travesía se llama “La Revancha de las cigarras”, recreando un poco el trabajo incesante de la hormiga que se ve recompensado con la supervivencia y la despreocupación de la cigarra,que se paga con la vida”.
De esta manera y fiel a su premisa, Maud partió desde su Bélgica natal hace un año y medio hacia Francia, luego recorrió España y llegó a Cabo Verde (África). Desde allí, en un velero, cruzó el Atlántico y desembarcó en nuestro continente.
“Llegué a Guyana Francesa y desde ahí retomé mi rumbo en bicicleta. Luego arribé en Brasil y me quedé durante un largo tiempo”, expresó la joven aventurera, quien agregó que “si bien traje dinero porque trabajé tres años en mi profesión, tuve que desempeñar otras actividades que estuvieron relacionadas con la agricultura y también en el turismo, ya que estuve trabajando en un hostel”.
Desde Brasil, siempre sobre dos ruedas, viajó hasta Chile, pasando por Bolivia y llegando hasta Jujuy. Maud ingresó a Argentina hace algunas semanas y se zambulló, según ella, en una “cultura muy particular, al menos en cuanto a los hombres”, ya que en muchos lugares le propusieron “cosas un poco zarpadas”. De todos modos, destacó que con los argentinos hizo muy buenas relaciones y que son “maravillosos y muy acogedores”.
Maud sólo viaja de día y se instala con su carpa en el fondo de alguna casa, un camping o un hostel. Dice que siempre le preguntan si no siente miedo por viajar sola, a lo que responde: “Hay cosas que me dan miedo, pero eso no me impide vivir el sueño que tengo desde pequeña”.
Para finalizar, la joven aventurera, que ya emprendió viaje hacia el Sur argentino, dijo que cuando regrese a Bélgica seguramente escribirá un libro, donde plasmará toda la experiencia adquirida en estas tierras, haciendo hincapié en que “todos los seres humanos somos iguales y vivimos en una misma casa que es el planeta”.

