Después de 10 meses finalizó esta semana la obra del recambio cloacal de calle San Luis, entre Güemes y Caseros, en Capital. Pero estos trabajos tenían estipulado, cuando se comenzaron, un plazo de finalización de 5 meses.
Los vecinos del lugar tuvieron que soportar los malos olores que emergían de la obra y los comerciantes tuvieron pérdidas económicas porque disminuyó su clientela.
La tercera etapa del recambio del colector central, que atraviesa Capital y llega hasta Santa Lucía, va por calle San Luis, desde Entre Ríos hasta Rawson y aún falta por terminar los tramos ubicados desde Caseros hasta Jujuy y el de General Acha hasta Entre Ríos.
El 15 de mayo del año pasado se cerró la San Luis, entre Güemes y Caseros y se comenzó con las obras de cambio del colector central de cloacas. Un tiempo atrás el gobernador de la provincia, José Luis Gioja, había dicho que toda la obra del recambio del colector central tardaría sólo 5 meses.
Mientras estuvo cerrada la calle, los vecinos tuvieron que aguantar los malos olores y el trastorno de la obra en construcción. "Mi hija a veces tenía vómitos por los olores nauseabundos. Se tuvo que ir a vivir con su abuela para no descomponerse", afirmó Ernesto Cortínez, vecino del lugar y dueño de una veterinaria en esa cuadra.
Además Cortínez dijo que los ingresos en su negocio cayeron al 50% mientras duraba la obra porque era más difícil llegar al local, también estacionar y había olor desagradable.
"Los trabajos se demoraron muchísimo, era muy malo para el tránsito", dijo Leda Tourrés, otra vecina de la cuadra. Sumado a esto un vendedor ambulante de golosinas comentó que "antes, mientras estaba la obra en la cuadra, no podía venderle a los alumnos porque no podía entrar el carro ya que 2 caños de cloaca estaban sobre la vereda y ocupaban mucho lugar+.
A estas incomodidades se agregaban las de la inseguridad. Los vecinos coincidían en que una media sombra que hacía de pared entre la obra y la escuela Benardino Rivadavia, que está en esa cuadra, daba mucha oscuridad. "Hubo varios arrebatos en la oscuridad de la media sombra", aseguró el veterinario.
Los habitantes de la cuadra dijeron que también tuvieron problemas para estacionar sus autos. Afirmaron que durante varios meses no les permitían ingresar por la calle de la obra con sus autos para dejarlos en sus garajes y tuvieron que pagar cocheras para guardarlos.
Por otra parte, un alumno de la escuela, Eduardo Balmaceda, afirmó que si algún estudiante venía caminando con su bicicleta al lado los que iban hacia el lado contrario no podían pasar. La vereda había quedado muy angosta con los caños cloacales sobre ella, agregó el joven.
Aún queda por liberar 2 tramos de la tercera etapa de la obra, pero aún no se sabe cuándo lo harán.

