La tragedia generada por la caída del rayo en Villa Gesell y los sucesivos rayos que provocaron temor en las playas y otros sectores del país pusieron en alerta a las autoridades de los municipios del Gran San Juan. En Rivadavia, Rawson y Santa Lucía se decidió implementar medidas vinculadas a la colocación y el control de los pararrayos. Mientras que, Capital seguirá haciendo los controles de mantenimiento que venía realizando. En Chimbas los pararrayos están en las antenas, por lo que el mantenimiento está a cargo de la red de Telecomunicaciones.
Según la normativa nacional, todos los edificios de más de 3 niveles (teniendo en cuenta planta baja, primer piso y segundo piso) deben tener pararrayos, que atraen los rayos y evitan que caigan sobre las construcciones o la tierra (ver infografía). Y los encargados de controlar la existencia y el mantenimiento de estos elementos son los municipios. A pesar de eso, sólo Capital hacía el control para verificar que los pararrayos se mantuvieran en buen estado. Pero las últimas caídas de rayos alertaron al resto de las autoridades del Gran San Juan que analizaron la situación para empezar a tomar cartas en el asunto.
Carlos Allayme, encargado de Obras de Rivadavia, contó que “en el departamento todos los edificios nuevos cuentan con pararrayos, ya que no reciben la habilitación si no tienen estos elementos. Lo que no sabemos con seguridad es si los edificios más antiguos los tienen ni en qué condiciones están”. Y agregó que “debido a lo que sucedió en las últimas semanas decidimos que contrataremos una consultora para que estudie la situación del departamento y nos indique qué medidas tenemos que tomar contra los rayos”. Según el funcionario, la idea es saber en qué puntos deben colocarse pararrayos con el fin de cubrir y proteger toda la zona urbana de Rivadavia. Además se hará un plan especial para El Pinar. “El Camping no nos preocupa tanto, porque está entre montañas y ellas actúan como pararrayos. Pero El Pinar es un espacio grande, que atrae mucha gente y que está descubierto, por eso haremos especial hincapié allí”, detalló.
Por su parte, el titular de Obras de Rawson, Rubén García, comentó que “ya tenemos prevista la realización de un relevamiento para controlar el estado de los pararrayos existentes y detectar dónde faltan”. Y dijo que lo que están estudiando es cómo trabajar para que todos los espacios habitacionales que tengan segundo piso o más cuenten con ellos. La alternativa que manejan es pedir a los vecinos que colaboren para la compra de los pararrayos y que su instalación quede a cargo de los técnicos del municipio. “Un pararrayos cuesta entre 1.000 y 1.200 pesos, si nuestro equipo los coloca nos ahorramos la mano de obra. Así, el costo no será tan difícil de solventar”.
Por su parte, desde Santa Lucía, el intendente Marcelo Orrego dijo que los complejos habitacionales de altura del departamento son pocos y que todos fueron habilitados, por ende cumplieron con la colocación de pararrayos. De todos modos aseguró que “lo que ha sucedido es un llamado de atención. Por eso controlaremos en qué estado están”.
LOS DOS RESTANTES:
Capital y Chimbas viven una situación diferente. Desde el primer departamento, que tiene la mayor cantidad de edificios que superan los 3 niveles, Mario Díaz, jefe de Electromecánica del municipio, explicó que “todos los edificios construidos desde la década del ‘70 hasta ahora tuvieron que colocar pararrayos para recibir la habilitación. Además, siguiendo con la normativa, hacemos control de su mantenimiento cada 10 o 15 años, dependiendo los casos”.
Mientras que, el intendente de Chimbas, Mario Tello, comentó que “nosotros no tenemos edificios de esa altura. Pero sí hay distintas antenas que tienen pararrayos, por lo que estamos protegidos. Los controles de mantenimiento en esos casos están a cargo de la red de Telecomunicaciones”.
