Nuevamente, un tanque del municipio de Caucete recorrió las calles de Bermejo, pero esta vez no para proveer de agua potable a las 187 familias que por 42 días sobrevivieron sin este servicio. Lo hizo para regar y aplacar un poco la tierra con el objetivo de dejar el lugar en condiciones para el evento más esperado por los vecinos: la inauguración de la reparación del acueducto de Nikizanga y la vuelta del agua potable al pueblo, obra que se realizó en poco más de dos semanas ‘gracias a San Expedito‘, según dijeron las autoridades y los habitantes de esas tierras.
‘Valió la pena las velas que le prendimos a diario a nuestro Santo para que nos ayudara a volver a tener agua. Nunca imaginamos que la solución iba a llegar tan rápido. Realmente se debe a un milagro de San Expedito‘, sostuvo emocionado Gustavo Ávila, presidente de la Unión Vecinal de Bermejo, encargado de iniciar los actos con su discurso y ante los ¡Viva San Expedito! de los vecinos, más de uno, con una estampita suya en la mano.
Pero Ávila no fue el único en responsabilizar al Santo por el arreglo del acueducto. El propio presidente de OSSE, Cristian Andino, dijo que también le daba gracias a San Expedito, ya que ‘por su intervención no hubo burocracia que impidiera que la obra se hiciera en tiempo récord‘.
En tanto, el gobernador, José Luis Gioja, se refirió a este santo como ‘el mejor interlocutor entre el Gobierno y Dios‘ para conseguir la bendición de devolverle el agua potable al pueblo y en tan poco tiempo.
El acto se realizó cerca del santuario de San Expedito, donde se colocó una mesa para poner botellas con agua potable y una imagen del Santo.

