A contramano de su tendencia

Daniel Garnero se caracterizó a lo largo de su mandato, que lleva siete encuentros, por tocar en el equipo lo justo y necesario. De hecho, pudo repetir una formación de una fecha a la siguiente tras 22 juegos sin hacerlo el Verdinegro. Fue un técnico, hasta este partido con Unión, que prefirió mantener una base, tanto de nombres como de sistema, con su 4-4-2. De su debut ante Merlo al juego siguiente con Chacarita metió tres variantes, igual que hizo del choque contra Atlético al de la fecha anterior frente a Tiro. Una sola modificación hizo en los cruces ante Independiente Rivadavia, Instituto y el Decano.

Es más, frente a los rosarinos y después de encadenar dos victorias ante rivales directos por una Promoción para ascender, realizó el triplicado de modificaciones por obligación como la lesión de Pocrnjic, la suspensión de Más y el regreso de Alderete tras cumplir la fecha de sanción por llegar a cinco amarillas. Ahora, en un partido clave para pensar en un ascenso directo, movió bastante la estantería.