El director técnico de Independiente, Américo Rubén Gallego, no le dirigió ayer la palabra a los jugadores que el domingo cayeron ante Lanús por 5-1 porque continúa molesto con sus dirigidos y es un hecho que realizará muchos cambios para el partido del sábado frente a Huracán. Gallego, quien llegó dos horas antes del inicio del entrenamiento en Villa Dominico, dispuso una práctica de fútbol entre los que no jugaron contra Lanús, tanto en Primera como en Reserva, y un equipo de juveniles, ante la mirada de los que fueron humillados en el sur del Gran Buenos Aires. El silencio del entrenador tiene dos lecturas posibles: tuvo la intención de bajar los decibeles tras las duras declaraciones que formuló ayer contra sus dirigidos o directamente los ignoró porque la suerte de varios está sellada. Una de las frases del domingo fue: “Hay algo que pienso, pero que no quiero decir. Me parece que a estos jugadores les da lo mismo ganar que perder y eso no puede ser. Mañana (por ayer) nos juntamos a trabajar a la mañana y vamos a hablar”, había lanzado el Tolo. Ante el silencio del entrenador, llegó la respuesta de Daniel Montenegro, figura y capitán del equipo. “Lo conozco bien a Gallego, sé cómo es, temperamental. Si él considera que tiene que hacer cambios, los hará”, sostuvo el “Rolfi”.
