San Juan, 3 de diciembre.- La historia tiene tintes extraños por donde se la mire. Dos familias que no tienen relación entre sí se disputan la tenencia de un perro, asegurando ambas que el animal es suyo. Todo empezó hace unos días, cuando alguien publicó en su cuenta de Facebook que tenía en su poder un caniche que había encontrado perdido en cercanías a su vivienda.

Horas después, una mujer fue a buscarlo asegurando ser su dueña. La señora, sin verificar que realmente fuera la propietaria, se lo entregó. El problema comenzó cuando minutos después apareció otra mujer reclamando al animal, diciendo ser su verdadera propietaria. Cuando le dijeron que el caniche ya había sido entregado, averiguó la dirección de la persona que lo tenía y lo fue a buscar.

Al llegar, se presentó y pidió que le devolvieran el perro, pero obtuvo una respuesta negativa. De inmediato se dirigió hasta la Comisaría 23 (Rivadavia Norte) y radicó la denuncia policial. Uniformados la acompañaron hasta la vivienda y le exigieron a la señora que sacara el animal a la vereda. Pero se volvió a negar.

Cuando los efectivos se retiraron del lugar, comenzó una fuerte discusión entre ambas partes, que finalizó con la mujer que tenía el perro arrojándole agua hirviendo a un hombre, provocándole quemaduras de segundo grado en uno de sus hombros y parte de su pecho.

Al retirarse del lugar, observaron que la mujer sacó al caniche de una garita de gas, donde lo tenía escondido y se lo entregó a una vecina para que lo metiera en un bolso.
Al ver esta situación, se acercaron e increparon a la señora y la convencieron de ir hasta la Seccional, donde finalmente recuperaron a "Paquito".

El tema es que Liliana Martínez, la mujer que no quería entregarlo, jura y perjura que "Jorgito", como ella lo llama, es suyo y que se lo habían robado. También aseguró que arrojó el agua en defensa propia por las agresiones que estaba recibiendo, y que el caso ya está en manos de su abogado.

Una de las hipótesis que se maneja es que una de ellas haya comprado al perro robado. Lo cierto es que el tema llegó a la Justicia y ya hay una causa penal abierta.